La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) se declaró en conflicto a nivel nacional este martes luego del despido de 25 empleados que prestaban servicios en dos empresas contratadas por Conaprole, la principal cooperativa láctea del país. El sindicato asegura que la medida constituye un quiebre en las negociaciones colectivas que venían desarrollándose desde mayo.

En un comunicado, la FTIL criticó el accionar de la empresa y afirmó que “a fines de setiembre, la empresa Conaprole manifiesta este desplante que patea el tablero y rompe todo lo dialogado en el correr de tantos meses”. Desde la organización sindical apuntaron además que, pese a las ganancias anuales de la cooperativa, existe la intención de “reducir drásticamente” los salarios de los trabajadores, lo que habría llevado a una “situación extrema inadmisible”.

Según explicó el dirigente de la FTIL, Robert Labruna, los ceses se produjeron en empresas encargadas de la reposición de góndolas en grandes superficies de Montevideo. Labruna detalló que, tras meses de negociaciones, hace veinte días la empresa manifestó su intención de mantener los puestos de trabajo; sin embargo, la semana pasada ofreció preservar las plazas pero no las condiciones laborales, proponiendo una rebaja salarial de hasta el 40%, medida que los trabajadores consideran un “despido indirecto”.

El conflicto llegó este martes al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), donde se presentó una última propuesta que, según fuentes sindicales, fue aceptada por los trabajadores pero rechazada por la empresa. Como consecuencia, la asamblea sindical se declaró en conflicto y el plenario de la FTIL quedó en sesión permanente para analizar la evolución del conflicto y la adopción de medidas de fuerza.