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En el Día de la Industria Naval Argentina, la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) y la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN) renovaron un mensaje claro: la Argentina cuenta hoy con una industria naval que produce, emplea, invierte y posee capacidades industriales y tecnológicas que deben formar parte de una estrategia nacional de desarrollo.

Astilleros, talleres, PyMEs, ingenieros, técnicos y trabajadores integran una extensa cadena de valor vinculada a la metalmecánica, electricidad, electrónica, automatización, ingeniería, diseño, tecnología, servicios y logística.

Cada barco que se construye repara o moderniza moviliza industria nacional, genera trabajo federal y conserva conocimiento en el país. Son capacidades que llevan décadas desarrollar y que, una vez perdidas, requieren años de inversión y formación para recuperarse.

Argentina cuenta con la experiencia y el conocimiento necesarios para construir, reparar y modernizar los buques que requiere su pesca, comercio, vías navegables, puertos, seguridad, defensa y aprovechamiento de sus recursos marítimos y fluviales.

Pero el potencial de esta industria no termina en el mar. Las capacidades de ingeniería, fabricación, metalmecánica, electricidad, automatización, montaje y servicios tecnológicos desarrolladas por el sector pueden integrarse también a las nuevas oportunidades que presenta la Argentina en energía, oil & gas, minería y desarrollos offshore, ampliando mercados y fortaleciendo proveedores nacionales.

A competir

La industria naval argentina no pide privilegios ni mercados cautivos. Necesita condiciones impositivas, laborales, regulatorias, financieras y logísticas que permitan producir e invertir con niveles de competitividad comparables a los de nuestros competidores internacionales.

Argentina tiene empresas que invierten, incorporan tecnología, capacitan trabajadores y pueden abastecer el mercado nacional y competir internacionalmente.

Construir en el país los barcos que la Argentina necesita y competir por aquellos que necesita el mundo es el deseo de los industriales navales.

El desafío requiere una agenda común entre empresas, trabajadores, universidades, ciencia y tecnología y los distintos niveles del Estado.

Una agenda que permita mejorar la competitividad, promover la inversión y el financiamiento, renovar nuestras flotas, desarrollar proveedores, incorporar tecnología, formar capital humano y generar nuevas oportunidades para la industria argentina.

Este 12 de septiembre no queremos solamente celebrar nuestra historia. Queremos poner las capacidades que la industria naval argentina ya tiene al servicio de las nuevas oportunidades productivas del país. Porque la industria naval es mucho más que construir barcos. Es producción. Es empleo. Es conocimiento. Es tecnología. Es capacidad industrial argentina. Es poner proa al futuro”, destacaron desde FINA y ABIN.