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El diagnóstico es brutal. Unos 5,1 millones de pasajeros dejarían de volar en Brasil si prospera la reforma tributaria que impulsa el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Un estudio elaborado por la Asociación Brasileña de Compañías Aéreas durante la reunión del Consejo Nacional de Turismo en San Pablo advirtió sobre el “aumento significativo en los costos de las compañías aéreas que afectaría la conectividad entre distintas regiones de Brasil”.

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Según las cifras que maneja ABEAR, la carga tributaria sobre los ingresos netos de los vuelos domésticos podría pasar del actual 8,3% al 27%, mientras que en el transporte internacional aumentaría del 1,7% al 14%.

La entidad estimó que las nuevas reglas tributarias podrían representar un costo adicional de aproximadamente u$s 1.630 millones anuales para el sector aéreo. Como consecuencia, este incremento podría trasladarse al precio de los pasajes o derivar en la discontinuidad de servicios en rutas con menor demanda y mayor sensibilidad a los costos.

El estudio encargado por ABEAR a LCA Consultoria Econômica también proyecta una posible caída de entre 5% y 6,2% en la demanda doméstica, equivalente a entre 4,1 y 5,1 millones de pasajeros menos.

Concentración

Según la asociación, otro de los posibles efectos sería una mayor concentración de la oferta aérea en mercados de gran volumen, especialmente en la región sudeste, con un impacto particularmente significativo sobre la aviación regional y la actividad turística de los destinos que dependen de ella.

A este escenario se suma la presión del combustible de aviación (QAV), que, según Abear, acumula un incremento del 70% desde febrero, generando un impacto estimado de u$s 1.225 millones sobre los costos de las compañías.

La combinación del aumento de los costos fiscales y la subida de los precios del combustible, a juicio de ABEAR, podría limitar la expansión de la red aérea y afectar con mayor intensidad a las ciudades y destinos cuyo funcionamiento depende de un menor volumen de pasajeros.

Este extra-costo deberá ser absorbido de alguna manera, ya sea aumentando el precio de los billetes en las rutas que puedan soportarlo o suspendiendo el servicio en lugares de baja demanda que son más sensibles a los costes”, dijo Renato Rabelo, gerente de relaciones institucionales de la entidad.