

El SEPAIMPO consolida información proveniente de distintas fuentes: las oficializaciones de importación, las operaciones cursadas por el mercado de cambios asociadas a importaciones de bienes y los datos que deben suministrar las entidades financieras responsables del seguimiento, tanto de las oficializaciones como de los pagos anticipados por importaciones . Así, funciona como un “puente” entre la aduana y el mercado de cambios. Su objetivo es monitorear y autorizar los pagos vinculados a importaciones, ya sean anticipados o diferidos.
En este esquema, la entidad financiera nominada por el importador es la responsable de verificar que se cumplan las condiciones que habilitan el acceso al mercado local de cambios o la imputación de una importación a la regularización de un pago que aún no cuenta con registro aduanero.
Dentro de la información que el SEPAIMPO toma del Sistema Informático Malvina (SIM), donde las empresas declaran sus importaciones, se incluye la opción que indica si la operación permite acceder al mercado de cambios para pagar, al vencimiento, la factura al exterior. Este punto fue clave durante los períodos de restricciones cambiarias, ya que el SEPAIMPO se convirtió en uno de los múltiples requisitos necesarios para poder adquirir divisas y cumplir con esas obligaciones.

Sin embargo, durante los años 2022 y 2023, cuando muchas empresas enfrentaron severas dificultades para pagar importaciones a través del mercado de cambios, una parte significativa de esas deudas se canceló por vías alternativas, como compensaciones, condonaciones o capitalizaciones. La particularidad es que, mientras los pagos cursados por el mercado de cambios dejan la importación automáticamente “cancelada” en el sistema, impidiendo un nuevo pago por la misma operación, las cancelaciones realizadas por otros medios no impactan en el SEPAIMPO.
Como resultado, esas importaciones continúan figurando como pendientes de pago en el sistema, aún cuando en la práctica fueron canceladas hace años. Esto genera una distorsión: el Banco Central registra en el SEPAIMPO numerosas operaciones aparentemente impagas que, en realidad, ya no representan una deuda vigente, simplemente porque nunca existió la obligación de informar su cancelación.
El cambio introducido por la Comunicación “A” 8304
Este escenario comienza a modificarse a partir de la Comunicación “A” 8304, que introdujo cambios en la forma de reportar el Relevamiento de Activos y Pasivos Externos. Este relevamiento se presenta de manera trimestral, vía web de ARCA, ante el Banco Central, e informa los activos y pasivos que las entidades residentes en Argentina mantienen con sujetos del exterior.
A diferencia del SEPAIMPO, este relevamiento sí refleja la deuda total con el exterior, aunque de manera simplificada, ya que solo se informan los saldos.
La principal modificación introducida por la Comunicación se vincula con la definición de la muestra primaria, quienes continúan presentando el relevamiento en forma trimestral, y la muestra secundaria, cuyos integrantes, a partir de 2026, solo deberán realizar una presentación anual.

No obstante, el punto central está en un pasaje específico de la norma, que establece que, para ser elegible para integrar la muestra secundaria, no debe registrarse que el declarante posea deudas iguales o superiores al umbral previsto en otros relevamientos asociados del Banco Central al cierre del trimestre de referencia. Esta referencia a “otros relevamientos” apunta claramente al SEPAIMPO.
Según pudo relevar Deloitte, la intención del BCRA con esta Comunicación es avanzar en una depuración del SEPAIMPO, de modo que en el sistema sólo queden reflejadas aquellas facturas de importación que efectivamente se encuentran pendientes de pago a la fecha.
“Durante los años de mayores restricciones cambiarias, muchas compañías regularizaron sus obligaciones comerciales por vías alternativas al mercado de cambios. Hoy, esas decisiones pueden generar inconsistencias en los registros del Banco Central si no se realiza una revisión integral del SEPAIMPO”, señala Christian Fuciños, Socio líder de Global Trade Advisory de Deloitte.
En este contexto, las empresas que pasen a integrar la muestra secundaria del Relevamiento de Activos y Pasivos Externos a partir de 2026 deberán asegurarse de que su registro de deuda en el SEPAIMPO sea consistente con esta nueva clasificación, para evitar inconvenientes en su operatoria de pagos al exterior.
“Será clave que los importadores revisen y depuren su información histórica, de manera de asegurar que los distintos relevamientos reflejen una situación patrimonial consistente y alineada con la realidad económica de la compañía”, agrega el especialista de Deloitte.
De este modo, se vuelve clave iniciar un proceso de depuración del SEPAIMPO de cada importador, garantizando que, al momento de la entrada en vigencia del nuevo esquema de relevamiento, la información registrada en todos los sistemas del Banco Central sea coherente y refleje la realidad económica de cada empresa.













