

El grupo detrás de los cines Showcase puso en revisión su presencia en la Argentina y analiza la venta de sus activos locales, en un movimiento que vuelve a poner en foco tanto el negocio de exhibición como el valor de su principal activo inmobiliario: Norcenter. La compañía le encargó el proceso a la consultora Quantum Finanzas, según informaron fuentes que conocen la operación a El Cronista.
En la Argentina, la compañía combina la operación de una red de siete complejos de cine y un activo inmobiliario de escala. Showcase tiene salas en la ciudad de Buenos Aires, en el Gran Buenos Aires y en el interior del país, y suma más de 70 pantallas en total.
A ese negocio se suma Norcenter, el principal activo del grupo en la Argentina. Se trata de un centro comercial situado en Panamericana y Debenedetti, en zona norte, que integra locales comerciales, gastronomía, oficinas y cine, incluida una sala IMAX, y que funciona como un desarrollo inmobiliario con ingresos diversificados.
Un negocio que se achicó
La decisión de salida se toma en medio de un escenario complejo para el sector. La exhibición cinematográfica en la Argentina atraviesa una etapa de contracción, con menor asistencia y mayor volatilidad.
En 2025 se vendieron alrededor de 32,7 millones de entradas, lo que implicó una caída de aproximadamente 6% frente a 2024 y un retroceso mucho más marcado respecto de 2023, cuando se habían superado los 40 millones. El arranque de 2026 profundizó la tendencia: en marzo la concurrencia se desplomó cerca de 27% interanual y el acumulado del año también muestra números en baja.
Más allá de los números, el cambio es estructural. La asistencia dejó de ser un hábito frecuente y pasó a depender de pocos estrenos de alto impacto. La mayor parte del público se concentra en un número reducido de películas, mientras que el resto tiene un desempeño marginal. Eso vuelve más impredecible el flujo de ingresos y eleva el riesgo operativo.
El avance del streaming termina de completar el cuadro, al ofrecer una alternativa cada vez más instalada para el consumo de contenidos.
Más interés, pocos deals
El mandato de venta aparece en un mercado de fusiones y adquisiciones que volvió a mostrar actividad, pero con dificultades para concretar operaciones. Fuentes del mercado señalan que en los últimos meses se multiplicaron las conversaciones y el interés por activos locales, pero los cierres siguen siendo más esquivos.
Varias compañías que exploraron ventas terminaron postergando decisiones ante la falta de acuerdo en valuación. El desajuste entre expectativas se volvió una constante: mientras los vendedores empiezan a incorporar un escenario más optimista, los compradores mantienen cautela y ajustan precios por riesgo.

Ese gap se traduce en negociaciones más largas y en procesos que se estiran o directamente se enfrían. Parte del mercado opta por esperar mayor visibilidad sobre el rumbo económico antes de avanzar, lo que redefine los tiempos de las transacciones.
En paralelo, el protagonismo se concentra en jugadores locales. Los inversores internacionales siguen analizando oportunidades, pero sin tomar decisiones de largo plazo en un contexto que todavía perciben como incierto. En la práctica, eso limita la profundidad del mercado y condiciona las valuaciones.













