La Economía del Conocimiento se consolidó como uno de los principales generadores de divisas del país.
Con exportaciones que ya alcanzaron los u$s 10.493 millones anuales, el sector se ubica entre los tres mayores complejos exportadores de la Argentina y empieza a mostrar una transformación menos visible: cada vez pesa menos la lógica del back office y gana terreno la exportación de servicios de mayor complejidad.
Dentro de ese universo, los servicios profesionales, con un total de u$s 6702 millones, concentran el 64% de las ventas al exterior.
Junto con los informáticos, explican alrededor de u$s 9500 millones en exportaciones, según un informe de EY Global Delivery Services (GDS).
Se trata de actividades que van desde la contabilidad y los servicios legales hasta la ingeniería, el diseño, el marketing y el desarrollo tecnológico, prestados desde la Argentina a empresas de todo el mundo.
Estados Unidos concentra la mayor parte de esa demanda, mientras que América latina gana peso como destino para los servicios desarrollados desde el país.
De vender horas a exportar soluciones
Durante años, buena parte de las operaciones que las multinacionales instalaban en la Argentina estaban vinculadas con tareas administrativas, financieras o de soporte. El atractivo pasaba principalmente por la disponibilidad de profesionales calificados y costos competitivos.
Ese modelo empezó a cambiar. La incorporación de inteligencia artificial, automatización y analítica de datos modificó el tipo de servicios que demandan las compañías y elevó el nivel de especialización requerido.
“El diferencial ya no está solamente en contar con profesionales capacitados, sino en desarrollar capacidades que permitan generar mayor valor y participar de procesos cada vez más sofisticados”, sostuvo Verónica Asla, EY GDS Latam Leader.
Según la ejecutiva, la evolución del negocio también implica que los equipos locales dejen de concentrarse exclusivamente en la ejecución de procesos para involucrarse en el diseño de soluciones y en proyectos con mayor impacto sobre las decisiones de negocio.
Un negocio que cambia por pérdida de competitividad
La transformación no responde únicamente al avance tecnológico. También coincide con un escenario en el que la Argentina perdió parte de la ventaja competitiva que durante años tuvo por costos.
Frente a una competencia cada vez más intensa de mercados como Colombia, México o Europa del Este, las empresas comenzaron a diferenciarse por otro atributo: la capacidad para ofrecer servicios especializados, asumir proyectos regionales y desarrollar soluciones de mayor valor agregado.
Estados Unidos concentra el 60% de las expectativas de expansión internacional de las empresas argentinas de la Economía del Conocimiento.
Detrás aparecen Latinoamérica (31%), con Colombia, México y Brasil como los principales mercados de la región.
En ese contexto, la innovación dejó de ser un área aislada para convertirse en un componente transversal de la operación. Así, desde la Argentina, se impulsa una estrategia que combina tecnologías emergentes con herramientas de automatización inteligente para simplificar procesos y mejorar la eficiencia, explicó Asla.