

La empresa argentina que elabora productos naturales para mascotas, Kalbby, busca abrirse paso en un mercado controlado históricamente por productos industriales. Para ello, propone reemplazar la clásica bolsa de alimento balanceado por porciones congeladas de comida natural listas para servir.
El origen del proyecto no estuvo atado a una oportunidad de mercado ni a un plan de negocios tradicional. La idea nació a partir de una experiencia personal de Gonzalo Benoit, founder de la compañía, tras la muerte de sus perros, Luther y Mambo, ambos por cáncer.

Esa situación lo hizo cuestionarse qué estaban consumiendo diariamente las mascotas. Mientras en la alimentación humana crecían las discusiones alrededor de los ultraprocesados, la reducción del azúcar o el interés por ingredientes más naturales, el universo de perros y gatos parecía seguir prácticamente igual.
Por ello, la propuesta de Kalbby apunta justamente a ocupar ese espacio con recetas elaboradas con carne, órganos, huesos carnosos molidos y vegetales, comercializadas en porciones congeladas listas para servir.
“Cada vez llegan más tutores con mejor información y eso acorta mucho el proceso. Antes había que explicar desde cero; ahora existe una búsqueda mucho más activa”, sostuvo.
Hacia adelante, la compañía planea expandirse mediante distribuidores en todo el país, sumar nuevas líneas de productos y, una vez consolidada la operación local, abrir un canal exportador.
Una historia personal convertida en negocio
Detrás de esa historia hubo una inversión inicial de u$s 1 millón que se destinó principalmente a la investigación, infraestructura productiva y maquinaria. Y es que la compañía necesitó construir una operación de cero para producto a escala y desarrollar procesos que garantizaran consistencia y seguridad.

Además del desafío productivo, la firma debió atravesar un proceso de desarrollo técnico y regulatorio poco habitual. Kalbby es actualmente la única empresa habilitada por SENASA para producir alimento BARF para perros y gatos en la Argentina. Se trata de una dieta compuesta principalmente de alimentos crudos y naturales.
“Fue un proceso largo porque no había un marco normativo definido. Tuvimos que entender qué tipo de maquinaria y procesos necesitábamos y desarrollar conocimiento que no teníamos porque no veníamos de la industria”, explicó Benoit.

Hoy el negocio registra una expansión cercana al 30% mensual y las ventas se duplican aproximadamente cada tres meses. Con esa dinámica, la compañía proyecta alcanzar este año una producción de entre 550 y 600 toneladas de alimento para perros y gatos, con una facturación estimada de hasta u$s 3,8 millones.
















