Genneia inauguró su sexto parque solar y se consolida como la principal empresa en generación de energías renovables de Argentina. Se trata del Parque Solar Anchoris, ubicado en la localidad de Luján de Cuyo, en Mendoza. Implicó una inversión de u$s 160 millones y sumará 180 MW de capacidad instalada para abastecer a grandes industrias.
Durante el acto de inauguración, del que participó El Cronista, el presidente de Genneia, Jorge Brito, anticipó nuevas inversiones de la compañía, que busca consolidarse como el principal generador y transmisor de energía eléctrica para abastecer a los grandes proyectos mineros.

Además, la próxima semana Brito estará viajando a Argentina Week, el evento financiero que organizan bancos internacionales en Estados Unidos para captar inversiones, y del que participará el Gobierno nacional. Brito consideró que buscará que los inversores “se animen a nuevos negocios de economía real”, dado que observa que hay una “suerte de estrangulamiento en la actividad privada”.
Inversión de u$s 160 millones
Antes de ingresar al parque, se observa una postal bien mendocina: a lo lejos, las montañas. Al lado de la ruta, dos cigüeñas extraen petróleo en un pequeño yacimiento. Y al cruzar el cartel que indica el ingreso al Parque Solar Anchoris comienzan a observarse los 360.000 módulos solares, en un predio de 2,7 hectáreas. Son paneles de última generación, importados desde China.
Se estima que el parque producirá anualmente 497.000 MWh para grandes usuarios industriales, a través del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER). Para comparar, equivale al consumo de 125.000 hogares. La construcción llevó más de un año y generó 350 puestos de trabajo.

La gran ventaja de los parques solares y eólicos es que se trata de energías limpias. Solo este permitirá evitar la emisión de más de 220.000 toneladas de dióxido de carbono al año.
Próximos proyectos
Con la puesta en marcha de Anchoris y la reciente operatividad de los primeros 140 MW del Parque Solar San Rafael, Genneia ya totaliza 630 MW de capacidad solar en la región de Cuyo, integrando los activos de Ullum, Sierras de Ullum, Tocota III y Malargüe I. Hoy Genneia cuenta con 6 parques solares y 6 eólicos en operación.
La proyección para el cierre de 2026 es alcanzar los 800 MW solares en la región con la finalización del proyecto San Juan Sur (130 MW). Además, finalizar otros dos proyectos en Lincoln y Junín, en la provincia de Buenos Aires. Para 2026, Genneia se encamina a superar los 1,7 GW de capacidad renovable instalada, respaldada por inversiones acumuladas por casi u$s 2.000 millones desde 2017.
Para 2027, hay al menos 3 proyectos que arrancarían en energía solar y eólica. La gran apuesta será Mendoza Sur Diamante, que podría transformarse en el más grande del país, con una potencia de 350 MW. Al implicar una inversión de más de u$s 300 millones, Brito anticipó que podrían presentarse al Régimen de Grandes Inversiones (RIGI).
Brito recordó que Genneia es el mayor inversor del sector y principal generador de energía renovable: “Con el 20% del mercado tanto en generación eólica como solar, en 2025 nos transformamos también en la principal compañía de energía solar del país”.
Cuellos de botella
De todos modos, Bernardo Andrews, CEO de Genneia, advirtió sobre la principal limitación del sector: “El círculo virtuoso de las renovables está limitado por los cuellos de botella de transmisión”, señaló. Según explicó, el sistema se encuentra “muy restringido” y la planificación de nuevas líneas es uno de los aspectos más complejos de la industria.
Por otro lado, del acto participaron el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y la ministra de Energía, Jimena Latorre. En diálogo con la prensa advirtieron sobre la necesidad de que el Congreso apruebe la ley de glaciares y retome la discusión de la prórroga de la ley de energías renovables.
“Hay inversiones que están frenadas”, advirtió Latorre a El Cronista debido a los dos proyectos que tienen que pasar por el Congreso. Según mencionó, la ley de glaciares es necesaria para minería, pero también para hidrocarburos e incluso para el turismo, al “no estar bien delimitado el inventario de periglaciares”, lo que limita las aprobaciones de impacto ambiental provinciales.














