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Casi cuatro meses después de dejar Remax, Red Suma empieza a mostrar su plan propio. La inmobiliaria creada por Diego Mastrángelo, junto con otros socios, busca recuperar escala en agentes y operaciones, pero en un mercado que el empresario define como distorsionado por la falta de crédito hipotecario y el aumento del stock usado.

La apuesta combina acuerdos con bancos, conversaciones con fondos privados, inversión en tecnología, herramientas para los agentes y una estructura más flexible para crecer fuera de la franquicia. “Tratamos de enfocarnos en lo que podemos cambiar. No podemos cambiar el mercado; solo podemos cambiar nuestras acciones”, planteó Mastrángelo.

Suma era la oficina número uno de Remax en la Argentina por facturación, volumen de operaciones y cantidad de agentes. La salida, explicó el empresario, no respondió a un conflicto ni a una ruptura abrupta. “Ni nos echaron ni nos fuimos batiendo puerta”, dijo. En su explicación, el cambio fue una evolución del modelo de negocios que la empresa venía imaginando desde antes de dejar la red.

Después del cambio de marca, Red Suma tuvo una merma inicial de agentes, algo que Mastrángelo considera esperable. Sin embargo, asegura que la compañía recuperó rápido parte de esa estructura e incluso recibió de vuelta a agentes que habían decidido quedarse dentro de Remax. Hoy cuenta con 260 agentes y apunta a volver a los 300 que tenía proyectados antes del proceso de independencia.

Crédito para destrabar ventas

El foco principal de la nueva etapa está puesto en el financiamiento. Red Suma trabaja con bancos y fondos privados para generar herramientas que ayuden a cerrar operaciones en un mercado en el que el crédito hipotecario tradicional no logra volumen.

Como franquicia de Remax, Suma ya contaba con 250 agentes inmobiliarios

Mastrángelo mencionó conversaciones y convenios con entidades como Banco Francés, Banco Ciudad y otras instituciones financieras. También señaló que la empresa analiza líneas privadas provenientes de fondos del mercado de capitales, todavía incipientes, para ofrecer alternativas complementarias.

El esquema no reemplaza al crédito hipotecario bancario. En la visión del empresario, los bancos siguen siendo los únicos actores capaces de darle escala real al mercado. Pero, en la coyuntura actual, esas herramientas privadas pueden ayudar a destrabar ventas puntuales.

“EL mercado pasó de la primavera al invierno”, resumió Mastrángelo

“Hasta que los bancos son los principales actores que pueden dar volumen, todos estos esfuerzos son más bien pequeños, pero dinamizan un montón”, sostuvo. Según explicó, la posibilidad de ofrecer financiamiento de hasta un tercio del valor del inmueble, con plazos de repago de cuatro o cinco años, puede hacer una diferencia en operaciones que de otro modo quedarían frenadas.

El diagnóstico de Mastrángelo es duro: después de una breve reactivación del crédito, el mercado volvió a enfriarse. “Pasamos de la primavera al invierno”, resumió.

Crecer en un mercado comprador

Para el fundador de Red Suma, el mercado inmobiliario argentino está estructuralmente distorsionado porque, a diferencia de otros países, la compra de inmuebles se hace mayormente sin crédito. “En el mundo se compra con crédito y acá se compra dólar por dólar”, describió.

Esa dinámica, según Mastrángelo, condiciona toda la actividad. El comprador mira el valor del metro cuadrado porque necesita reunir el monto total de la operación en dólares, mientras que en mercados con crédito de largo plazo el precio se ordena de otra manera.

El empresario también advierte que el mercado se volvió más comprador. Hay más propiedades usadas en venta, los tiempos de rotación se alargan y el incremento del stock presiona sobre los valores. Al mismo tiempo, los costos de construcción siguen subiendo y el precio del usado no convalida esa suba, lo que deja a los desarrolladores en una posición más defensiva.

“En el mundo se compra con crédito y acá se compra dólar por dólar”, describió el empresario

En ese contexto, las inmobiliarias siguen operando porque siempre hay necesidades de mudanza, entrada o salida de una propiedad, pero el volumen no alcanza para cambiar el clima general del sector.

Mastrángelo cree que el segundo semestre suele ser más fuerte para la actividad, aunque condiciona cualquier recuperación a un factor externo. En su mirada, el mercado necesita nuevos incentivos financieros, acuerdos entre el Gobierno y los bancos o algún mecanismo que permita romper el actual equilibrio de baja dinámica.

Tecnología, agentes y modelo propio

La salida de Remax también le permitió a Red Suma rediseñar su estructura interna. La empresa invirtió en CRM, plataformas digitales, web, sistemas de administración, herramientas para agentes y procesos de formación. También incorporó desarrollos vinculados con inteligencia artificial para tratamiento de imágenes, publicaciones y manejo de información.

Mastrángelo sostiene que el diferencial del nuevo modelo no está solo en la marca, sino en la autonomía de los agentes. La compañía trabaja con contrato de agencia y busca que los brokers tengan más participación en las decisiones internas. Para eso, armó comités de trabajo en áreas como marca, buenas prácticas, servicios, comisiones y ética.

Diego Mastrangelo, fundador de Red Suma

“Hoy en Red Suma no hay límite para que la gente pueda desarrollar su negocio”, afirmó. La idea, explicó, es que los agentes puedan crecer dentro de la estructura sin sentir que necesitan independizarse para escalar.

La inversión inicial rondó los u$s 300.000, destinados a infraestructura, tecnología, sistemas y marca. Además, Mastrángelo estima una inversión mensual cercana a los u$s 8000 para sostener tecnología, recursos humanos y nuevas herramientas.

La pata desarrolladora

El crecimiento de Red Suma no pasa solo por sumar agentes. La compañía también creó un pequeño vehículo desarrollador, pensado para detectar oportunidades de tierra, asociarse con desarrolladores medianos y generar producto propio para comercializar.

El esquema funciona con oportunidades acercadas por agentes de la red. Red Suma analiza la tierra, convoca a un socio desarrollador y estructura el negocio. Los agentes que acercan la oportunidad quedan vinculados a la comercialización, mientras que otros integrantes de la red pueden participar como inversores.

Mastrángelo explicó que ya trabajan en una tercera experiencia o tercer desarrollo, aunque el avance es gradual por los tiempos de aprobaciones municipales y estructuración de proyectos. La desarrolladora no es el negocio principal de la compañía, sino una herramienta para alimentar la cartera, generar oportunidades internas y conectar comercialización, desarrollo y financiamiento.