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Abrir un negocio propio es el sueño de muchos argentinos. Sin embargo, para convertir una idea en un local funcionando hay que encontrar una buena ubicación, calcular los costos, invertir en equipamiento y contar con respaldo financiero para atravesar los primeros meses de actividad.
El desembolso inicial puede variar significativamente según el rubro, el tamaño del local y la zona elegida. Además, a los gastos de puesta en marcha se suman otros costos que comienzan a correr desde el primer día, como el alquiler, los servicios, los impuestos y la reposición de mercadería.
Por eso, antes de lanzarse, es clave conocer cuánto dinero se necesita para abrir las puertas, qué gastos suelen subestimarse y en cuánto tiempo se puede recuperar la inversión inicial.
Cuánto cuesta abrir un local comercial hoy
No existe una cifra única para abrir un negocio. Según explicó Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios, la inversión varía según la actividad, la ubicación, los metros cuadrados y las adaptaciones que requiera el inmueble.
Como referencia, señaló que un comercio pequeño de servicios puede requerir entre u$s 5.000 y u$s 15.000, mientras que un local de indumentaria o venta minorista suele necesitar entre u$s 10.000 y u$s 30.000. En el caso de una cafetería o un emprendimiento gastronómico, el desembolso puede superar los u$s 30.000 y alcanzar los u$s 80.000 o más.

Sin embargo, los montos pueden ser mayores si hay que hacer una obra importante o comprar equipamiento específico.
“Lo importante es calcular el costo total de apertura, no quedarse solamente con el precio anunciado por la marca”, advirtió Tapiola al referirse a quienes evalúan ingresar bajo el formato de franquicia.
Por su parte, Diego Giani, director comercial de Finaer, remarcó que el alquiler suele ser uno de los primeros gastos relevantes. Según un relevamiento interno de la compañía realizado, basado en las solicitudes de garantías para alquileres comerciales recibidas durante los últimos tres meses, el valor promedio reportado de alquiler ronda el millón de pesos.
En detalle, el promedio asciende a $ 1.146.657 en CABA, $ 1.144.620 en GBA Norte, $ 828.234 en GBA Oeste y $ 919.819 en GBA Sur.
Con un alquiler de $ 1.146.657 en CABA, por ejemplo, un emprendedor debería contar con unos $ 2.300.000 para afrontar el primer mes y un depósito equivalente a otro mes, si así se pacta. Esa cifra todavía no incluye la garantía, los gastos contractuales ni la puesta a punto del comercio.
Qué gastos hay que contemplar antes de abrir un negocio
Tapiola divide los costos en dos grandes categorías: los costos de instalación y gastos operativos que comienzan a correr desde el primer día.
El primer grupo incluye depósitos y adelantos de alquiler, honorarios inmobiliarios cuando corresponden, adecuación del local, instalaciones eléctricas y sanitarias, pintura, cartelería, mobiliario, equipamiento, sistemas de cobro y stock inicial de mercadería.

A eso también se agregan los trámites y habilitaciones necesarios para operar. Dependiendo de la actividad, estos costos pueden incrementarse considerablemente. En gastronomía, por ejemplo, las exigencias sanitarias y las instalaciones específicas suelen representar una parte importante de la inversión.
El segundo grupo reúne los gastos operativos que comienzan a correr desde el primer día. Entre ellos se encuentran el alquiler, las expensas, los salarios, las cargas sociales, los servicios, los impuestos, los seguros, la reposición de mercadería, las comisiones de los medios de pago y las acciones de marketing.
“Un negocio puede estar perfectamente equipado y, aun así, fracasar si no tiene dinero para pagar sus compromisos mientras construye una clientela”, señaló el CEO de Spazios.
Cómo ahorrar dinero al abrir un negocio
Una alternativa para quienes empiezan con un presupuesto acotado es reducir la estructura inicial y ampliar el negocio a medida que se consolida la demanda.
“Mi primer consejo es siempre empezar por lo más chico que puedas y validar la demanda antes de asumir una estructura fija grande”, sostuvo Tapiola.
En ese sentido, sugirió alternativas como locales de menor superficie, showrooms con atención programada, venta online con retiro o entrega de productos e incluso espacios compartidos cuando la actividad lo permita.

También recomendó buscar inmuebles que ya cuenten con instalaciones adecuadas para el rubro, adquirir equipamiento usado en buen estado y negociar plazos de pago con proveedores para reducir el desembolso inicial.
Otra posibilidad es comprar un fondo de comercio ya en funcionamiento. Según Giani, esta modalidad permite acceder a un local que ya cuenta con equipamiento, instalaciones e incluso una cartera de clientes, aunque aclaró que no necesariamente implica un ahorro.
“La compra de un fondo de comercio puede ser una alternativa para quienes buscan comenzar a operar con un local ya acondicionado y equipado. Sin embargo, es fundamental comparar el costo de adquisición con la inversión que implicaría abrir desde cero”, explicó.
En cuánto tiempo se recupera la inversión
El plazo depende de factores como el monto inicial desembolsado, los márgenes de ganancia, los costos fijos y la velocidad con la que el negocio logra atraer clientes.
Según Tapiola, dentro del mercado de franquicias suelen informarse períodos de recupero de entre 12 y 18 meses en algunos formatos de menor inversión, mientras que los proyectos más grandes pueden requerir dos años o más.
Sin embargo, el especialista advirtió que esos plazos deben tomarse únicamente como referencias y no como garantías de resultados.

Para estimar el recupero de la inversión, explicó que es fundamental analizar cuánto dinero queda disponible después de pagar mercadería, salarios, alquiler, impuestos, servicios y el resto de los gastos operativos.
“Ese flujo de caja disponible es el que te permite recuperar la inversión, no la facturación”, subrayó.
Además, remarcó la importancia de diferenciar la ganancia del negocio del ingreso que necesita el dueño para vivir. “Si el cálculo de rentabilidad no contempla el trabajo del propietario, puede dar una imagen engañosa del resultado”, aclara.
En el caso de los fondos de comercio, Giani agregó que una ventaja es la posibilidad de analizar antecedentes de facturación y gastos, siempre que esa información pueda verificarse correctamente antes de concretar la compra.
Los errores que pueden poner en riesgo el proyecto
Los especialistas coinciden en que muchos emprendimientos fracasan no por falta de clientes, sino por errores de planificación financiera.
Uno de los más habituales es destinar todo el capital disponible a la apertura y quedarse sin fondos para afrontar los meses iniciales de operación.
“Para mí, uno de los errores más peligrosos es gastar toda la plata en abrir el negocio y quedarse sin recursos para hacerlo funcionar”, afirmó Tapiola.
Otro error es proyectar ingresos demasiado optimistas, subestimar los gastos fijos o elegir una ubicación únicamente porque tiene mucho tránsito de personas. Una calle concurrida no garantiza que el público sea el adecuado ni que las ventas alcancen para cubrir un alquiler elevado.
Por eso, recomendó calcular previamente el punto de equilibrio y trabajar con escenarios conservadores que contemplen posibles demoras en alcanzar las ventas esperadas.
En el caso de quienes compran un fondo de comercio, Giani destacó la necesidad de revisar cuidadosamente las condiciones del contrato de alquiler vigente y la posibilidad real de continuarlo. También aconsejó analizar en profundidad la situación económica del negocio y las obligaciones asociadas antes de cerrar la operación.
“Empezá chico, cuidá la caja y crecé cuando el negocio te demuestre que puede sostener ese crecimiento”, concluyó Tapiola.

Por Rosario Sabato
Redactora de Audiencias Members
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