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La caída del consumo de vino que se registró en el último año, pegó más fuerte en el formato botella, la clásica presentación para el sector vitivinícola. El retroceso convive con cambios en los hábitos de consumo y una mayor búsqueda de bebidas de menor graduación alcohólica y envases más chicos.

Según el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las ventas de vino en el mercado interno cayeron 12,5% interanual y el acumulado hasta noviembre (último dato disponible) mostró una baja de 3,7%. En el formato botella, las ventas retrocedieron casi cuatro veces más, un 16,3% frente al mismo mes del año pasado.

Además, perdió participación dentro del total de ventas y pasó a concentrar 63,7% de los despachos, frente al 66,6% de un año atrás. La mayor parte de la producción, el fraccionamiento y la comercialización del sector siguen apoyados en ese envase.

El avance de los formatos chicos

El sector viene incorporando formatos más chicos como una forma de ampliar el alcance del vino. La lata, en particular, aparece asociada a atributos prácticos. Es fácil de transportar, se enfría rápido y permite consumir menores volúmenes.

Para las bodegas, el formato permite competir en ese mismo lugar de exhibición y sumar presencia en puntos de venta donde la botella tradicional tiene menos rotación.

El informe señala que los despachos de vino en lata crecieron 131,4% interanual y el ‘bag in box’ avanzó 70,5%. Aun así, su crecimiento no alcanza para compensar la caída de la botella.

Entre las bodegas que se sumaron a la tendencia de formatos más chicos que las botellas, hace solo tres meses, la bodega Navarro Correas lanzó su espumante Extra Brut en lata de 355 mililitros para el mercado local. El producto cuesta $ 5173, frente a los cerca de $ 13.000 que alcanza la botella en supermercados.

Otras bodegas también avanzaron con propuestas similares en los últimos años. Entre ellas se encuentran Bianchi, Trivento, Salentein, López, Santa Julia, Dante Robino, Los Toneles, Norton, Doña Paula y Chandon, que incorporaron vinos o espumantes en lata como complemento de su oferta tradicional.

A nivel global, el vino en lata viene creciendo. En 2024, el segmento superó los u$s 6100 millones y las proyecciones lo ubican cerca de los u$s 17.800 millones hacia 2032, con un crecimiento anual cercano al 14%, según un informe de Fortune Business Insights. En Estados Unidos, el segmento mantiene un alza anual estimada de alrededor del 13% hasta 2034.

Ese avance se apoya, en gran parte, en la expansión del formato en supermercados e hipermercados, que concentran más del 70% de las ventas a nivel global.

El informe muestra que América del Norte encabeza el mercado global, con ventas por más de u$s 3250 millones en 2024. Europa aparece en segundo lugar. Asia, en tanto, se perfila como la región con mayor crecimiento hacia los próximos años, impulsada por mercados como China e India.