La empresa textil del grupo Vicentin, Algodonera Avellaneda, está con tiempo de descuento. La firma, que entró en concurso preventivo a fines de 2024, recibió una prórroga de 30 días por parte del juez a cargo del proceso concursal, Fabián Lorenzini, para llegar a un acuerdo con sus acreedores.
De tal modo, la empresa busca evitar el cramdown antes de que venza el nuevo plazo (15 de mayo), una instancia judicial que habilita a terceros a presentar propuestas para hacerse cargo de la compañía si la propuesta de pago presentada por la propia empresa no es homologada. Se trata del último recurso para evitar la quiebra.
Su situación, sin embargo, sigue siendo delicada: su principal acreedor, el Banco de la Nación Argentina (BNA), rechazó la propuesta de pago presentada por Algodonera Avellaneda al considerar que “no guarda relación adecuada con las expectativas de recupero en el tiempo (valor presente), tasas de interés y falta de capitalización de intereses”.
La decisión no es menor. Al tratarse, por amplia diferencia, del mayor acreedor del concurso, su aval resulta determinante para que la empresa alcance las mayorías que exige la ley y así lograr la homologación judicial del acuerdo.
“Se ha puesto de manifiesto de diversas maneras en este expediente y en sucesivas audiencias, el rol que ostenta el BNA en cuanto a su peso específico en la consecución de las 2/3 partes del capital verificado; precisamente por este motivo consideramos que la obtención de las mayorías debe ser el norte de esta prorroga toda vez que de no contarse con dicho respaldo no podremos avanzar con este proceso de consideración y eventual homologación de la propuesta”, apunta la resolución judicial.

De tal modo, el Juzgado solicitó a las partes a reunirse al menos tres veces en el transcurso “de los próximos días” para llegar a un acuerdo.
“A la fecha de esta resolución, la problemática salarial continúa; no obstante, la reactivación parcial de la hilandería y el avance en los contratos de fazon para el desmote de fibra, han permitido comenzar un proceso de supervivencia activa que, no obstante, está lejos de atender las necesidades de la industria, y las carencias de los trabajadores y sus familias”, agrega.
Actualmente, la planta de Reconquista está operando con 144 empleados y su producción se encuentra en torno a los 312.000 kilos de hilos bajo modalidad a fasón. En lo que respecta a sus tres plantas desmotadoras, ubicadas en Chaco y Santiago del Estero, la firma reactivó sus operaciones, luego de haber cerrado un acuerdo con la Nueva Vicentin -la sociedad en manos de Mariano Grassi luego del cramdown-.
El entendimiento prevé una vigencia mínima de cuatro campañas algodoneras consecutivas, período en el que se proyecta alcanzar una producción anual de 60.000 toneladas. Para ello, la empresa de Grassi aportará hasta u$s 300.000 para cubrir gastos operativos urgentes, como salarios y servicios.
Además, y ante su falta de liquidez, Algodonera Avellaneda está llevando adelante negociaciones para gestionar un préstamo de u$s 250.000 con su principal accionista (VFGIyAE S.A.) hasta que se concrete la venta de un inmueble que posee la textil en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
La situación de Algodonera
Desde 2024, la firma enfrenta un deterioro financiero y operativo. Tal es así que, en ese período, redujo personal y atravesó semanas con su producción paralizada. Finalmente, en diciembre de ese año entró en concurso preventivo para ordenar sus pasivos.
Su situación se vio aún más comprometida por las restricciones de financiamiento, un problema estrechamente ligado a su vínculo con Vicentin, ya que fue parte del entramado industrial de la agroexportadora.
La cerealera compró la empresa hace más de tres décadas al empresario Eduardo Eurnekian. Fuentes cercanas a la compañía detallaron que “a razón de que tenían garantías cruzadas, se vieron muy limitados con el acceso al crédito y no consiguieron dinero fresco para apuntalarse”.











