La limitación general a las importaciones en el país también golpeó fuerte a las marcas de lujo que, imposibilitadas de abastecer sus locales con artículos del exterior, comenzaron a cerrar sus puertas.
A marcas como las francesas Cartier e Yves Saint Laurent, la alemana Escada o la norteamericana Calvin Klein, que cerraron sus tiendas en la Argentina o ya anunciaron que lo harán, se acaba de sumar la estadounidense Ralph Lauren.


Si bien la compañía aclaró en un escueto comunicado que no deja el país, sí informó que evaluó su situación en la Argentina y decidió cerrar temporariamente sus tres locales, que están ubicados en la Avenida Alvear, en Galerías Pacífico y en Unicenter. Ralph Lauren agregó que su intención es continuar los negocios en la Argentina y que que están enfocados en este esfuerzo, por lo que el cierre de locales es una decisión temporaria.


Desde la compañía no ofrecieron mayor información, pero, para que su cierre no sea definitivo como al menos lo aclaró en su comunicado, esos esfuerzos podrían estar enfocados en implementar algún tipo de acuerdo para compensar las importaciones con exportaciones desde el país, como lo hizo la marca italiana Ermenegildo Zegna, que cerró la puerta de su amplio local sobre la Avenida Alvear durante dos meses para concentrar sus prendas en la tienda de Patio Bullrich; pero a fines de mayo volvió a abrirlo, al ser habilitada para ingresar sus artículos al país a partir de facilitar las ventas al exterior de un productor de lana del sur argentino (ver aparte), cumpliendo así con el requisito del Gobierno de compensar su balanza comercial.


Otra alternativa para seguir funcionando es la de iniciar la producción local de sus prendas, algo que las marcas de lujo en general no hacen, en virtud de la exclusividad de sus artículos y materias primas pero, también, porque el volumen de ventas local no lo justifica.


Ralph Lauren llegó al país en 1999, con la apertura de su tienda insignia en un edificio de estilo en la Avenida Alvear al 1.700, y fue una de las pocas marcas internacionales de lujo que sobrevivió a la crisis de 2001, al igual que Escada, que se había instalado en esa misma avenida de Recoleta en 1993, a través de una representante local, y cerró finalmente sus puertas en abril pasado, al no poder ingresar sus prendas frenadas en la Aduana.


La primera en irse del país, tras tres décadas de presencia, fue Yves Saint Laurent, a fines de diciembre pasado. Luego, a principios de este año, se retiró la marca de ropa interior Calvin Klein, que había llegado al país en 2008 con un plan de 15 aperturas. En tanto, Cartier informó semanas atrás que el 31 de octubre cerrará su tienda de Avenida Alvear y Ayacucho. En este caso, además del freno a las importaciones, la reconocida marca de joyas y relojes es afectada por los mayores requisitos de la Afip, que exige la presentación de documentación extra al organismo a quienes compren por más de $ 50.000 al año.


Más allá del freno a las importaciones, estas marcas también son afectadas por la caída del turismo del exterior y por el menor gasto promedio de los que continúan visitando la Argentina. Se nota mucho la caída del turismo en las ventas, pero por suerte los clientes locales nos siguen comprando y, por eso, nuestras ventas son similares al año pasado, aseguraron desde una conocida marca de lujo.