LA ALIMENTICIA DESEMBOLSAR U$S 3200 MILLONES POR LA ISRAEL Y SE CERRAR EN ENERO DE 2019

Pepsico se quedó con el fabricante de máquinas gasificadoras SodaStream

Con la adquisición global de la firma israelí, la dueña de Pepsi busca hacer pie en el mercado de las bebidas saludables y amigables con el ambiente

La multinacional de gasesosas PepsiCo anunció ayer que comprará la firma israelí SodaStream, fabricante de máquinas para gasificar agua en el hogar, por u$s 3200 millones. La operación tiene por objetivo sumar consumidores en un mercado que busca cada vez más opciones saludables y amigables con el ambiente, destacó la firma.

Se trata de "la mayor adquisición realizada por Pepsico en los últimos ocho años", según Bloomberg. Y probablemente sea la última gran movida de la CEO de la compañía, la indo-norteamericana Indra Nooyi, quien anunció este mes su retiro de la firma que condujo durante los últimos 12 años.

La unión de Pepsico y SodaStream "está alineada con el Desempeño con Propósito, una filosofía que nos lleva a fabricar productos más nutritivos a la vez que reducimos nuestra huella ambiental", destacó Nooyi. En tanto, Daniel Birnbaum, director global de SodaStream, destacó: "nos sentimos honrados de ser elegidos como punto de partida de Pepsico para la preparación de bebidas en el hogar".

Pepsico pagará u$s 144 por acción en efectivo, un 11% más que el precio de cierre de los papeles de SodaStream el viernes en Estados Unidos. La operación fue aprobada por unanimidad por los directorios de ambas firmas y está sujeta al voto de accionistas de SodaStream, así como a aprobaciones regulatorias. Se estima su cierre definitivo en enero de 2019.

Aunque hoy tiene su sede en Israel, Sodeastream fabrica y distribuye un dispositivo creado en el Reino Unido que fue muy popular en los hogares británicos en los años 70 y 80, ya que permitía a los usuarios fabricar bebidas gaseosas añadiendo jarabes con sabor al agua carbonatada. Luego cayó en desuso a medida que las bebidas gaseosas se volvieron más económicas.

No obstante, recientemente cobró nuevo impulso de la mano de una tendencia a consumir bebidas más naturales y con menos azúcar, y a evitar el uso de botellas de plástico descartables, ya que el dispositivo de Sodastream permite reutilizar los envases.

En 2007, la compañía fue adquirida por un fondo israelí, y desde 2010 cotiza en Nasdaq. En 2014 tuvo que relocalizar una de sus plantas, en medio de controversias por hallarse en una zona ocupada de Cisjordania, y fue objeto de un boicot internacional, a pesar de tener empleados tanto judíos como palestinos.

Las especulaciones sobre la compra de SodaStream por parte de PepsiCo o Coca-Cola surgieron hace algunos años. SodaStream se promocionaba como una alternativa más ecológica a las bebidas embotelladas convencionales y, por lo tanto, una amenaza para los grandes productores. Pero la idea de crear refrescos en el hogar tuvo un éxito limitado. Por años, muchos usuarios utilizaron SodaStream solo para producir agua con gas, sin los jarabes saborizados que comercializa.

De hecho, en la Argentina, donde desembarcó el año pasado como parte de su estrategia de expansión al mercado latinoamericano, el principal uso de sus dispositivos es para fabricar soda. La firma lanzó en el país sólo dos modelos, Fizzi y Crystal, el primero equipado con un cilindro carbonatador y una botella de plástico, y el segundo con una máquina de aluminio y botella de vidrio. Se comercializa principalmente en cadenas de retail y algunos supermercados.

La decisión de tomar al mercado argentino como "punta de lanza" para llegar a toda la región por su alto consumo de soda. Según un informe de la compañía, con un consumo de 80 litros al año por habitante, Argentina se ubica en el quinto puesto mundial de países "soderos".

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