Entre la Lombardía y Punta del Este, Atchugarry, el gran escultor de hoy

El uruguayo tiene un reconocimiento en todo el mundo, expondrá este año en las principales ferias. Su ineludible parque de esculturas en el taller de Manantiales

Uruguay es tierra de grandes artistas: Juan Manuel Blanes, Pedro Figari, Joaquín Torres García, José Gurvich y Rafael Barradas son algunos de ellos. En Montevideo, en el año 1954, nace Pablo Atchugarry (63 años), a quien considero el mayor escultor de la actualidad, ya que entre otras virtudes tiene una importante imagen personal, algo difícil que ocurra en el Siglo XXI. Hoy tiene un reconocimiento en todo el mundo, en la última feria de Maastricht (Holanda) eran cinco sus obras en diferentes galerías internacionales, y considero a esta feria, la más completa e interesante de la actualidad. Este año en Mayo, expondrá en París y en Septiembre, en Singapur. Actualmente trabaja durante el verano en la Fundación Atchugarry en Manantiales, Punta del Este y en esas maravillosas 25 hectáreas podemos ver su taller, una exposición de sus mármoles y bronces y además una increíble colección de esculturas monumentales, entre las que se destaca mi preferida: "Júbilo", del recordado Gyula Kosice.

Cuando contaba con 17 años de edad, Pablo realizó su primera escultura: un "Caballo" en cemento. Hace 40 años que trabaja, ocho meses en Lecco (Italia), en la Lombardía, junto al Lago di Como, y a 50 kilómetros al norte de Milán. Allí recibió los blancos mármoles estatuarios de Carrara que se encuentran en la Toscana, los mismos son su sello personal, (desde 1979) aunque también trabaja mármoles rosados y el negro de Bélgica. Actualmente está realizando fundiciones a la cera perdida en Verona, y de cada obra se realizan ocho bronces que tienen como originalidad que están pintados en brillantes colores: azules, rojos, amarillos y verdes, policromados con pintura de automóviles.

Su primera exposición individual fue en Lecco, hace 30 años y ya ha realizado exposiciones en Bologna, Milán, Roma, París, Mónaco, San Marino, Londres y en los principales centros culturales del mundo. En el 2011, luego de siete años de trabajo, terminó su obra mayor, la cual mide 8,5 mts de altura y es un mármol de 56 toneladas. Para tener una idea de lo monumental de la misma, pensemos que el David de Miguel ngel, mide 5,2 metros y su peso es también de 56 toneladas.

Atchugarry ya tiene un catálogo de dos tomos razonado de sus obras, que abarcan 42 años de trabajo. Tiene un buen mercado en las subastas y el 50% de sus obras se venden en Estados Unidos, allí son varios los marchands de Nueva York y Miami que desean exponer y vender sus obras. El año pasado, una obra de 191 centímetros de altura estaba estimada en u$s 150.000 y se vendió en u$s 440.000, pero sabemos que alguna de sus obras monumentales han tenido un presupuesto superior al millón de dólares.

160 obras en mármol se han rematado en los últimos 13 años y sus valores arrancan en u$s 20.000 por obras pequeñas. Su mercado crece y 25 esculturas en mármol se han subastado el año pasado. Sus precios han aumentado un 400% en la década. Hombre sencillo y humilde, simpático y alegre, es un placer visitar su Fundación a 30 minutos del centro de Punta del Este y disfrutar de las creaciones de este escultor universal. Muchos coleccionistas argentinos poseen sus obras y algunos edificios en Europa y América están decorados con su creación.

Hace 12 años se realizó una exposición suya en nuestro Museo Nacional de Bellas Artes y esperamos que se realice otra a la brevedad. Una de sus últimas extraordinarias exposiciones fue en el Foro de Trajano en Roma. Para Pablo Atchugarry todo honor y gloria.

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