

En la Sala Mexicana del Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, se exhibe un chapulín de casi medio metro, con el cuerpo rojo y pulido y las patas recogidas. La ficha del museo lo atribuye a los mexicas y lo ubica entre 1250 y 1521, en el Posclásico Tardío.
El arqueólogo Leonardo López Luján lo califica de obra maestra del arte prehispánico de la Cuenca de México. En la Arqueología Mexicana se destaca como única por la maestría de su manufactura y su calidad estética. La revista lo define como una cumbre del bestiario escultórico mesoamericano.
¿Qué hace tan especial a la escultura de un chapulín colorado?
Lo que lo convierte en una pieza tan especial a la historia de México es que se lo atribuye a un bloque de cornalina, también llamada carneolita, una calcedonia cuyo tono rojizo viene del óxido de hierro. López Luján resalta que el escultor respetó los volúmenes del bloque, con formas redondeadas y superficies bien pulidas. Además, es totalmente tridimensional, ya que ninguna de sus caras quedó sin esculpir.

Según el entomólogo Moisés Herrera, representa a una langosta de la familia Acrididae en fase larvaria, con ojos compuestos, antenas cortas y alas incipientes. Tiene solo cuatro patas replegadas, en lugar de las seis de los insectos; se omitieron las dos medias.
El nombre del lugar también lo explica: Chapultepec significa “cerro del chapulín” en náhuatl, y en el Códice Osuna el insecto aparece sobre un cerro verde como parte de la escritura del topónimo.
¿Dónde se halló y cómo llegó al museo?
Los documentos que reúne López Luján dan estas pistas:
- Un manuscrito del archivo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia indica que se sacó de la alberca de Chapultepec, que podría ser la de los Baños de Moctezuma.
- Un catálogo del Museo Nacional de 1891 cuenta que apareció en 1785, durante la construcción del Castillo.
- En 1828, el grabador Maximilian Franck lo dibujó en la colección del conde del Peñasco, cuyo acervo pasó después al Museo Nacional.
Hoy el chapulín se luce en la Sala Mexica. Al ser una pieza tridimensional, se puede rodear y mirar desde cualquier ángulo.














