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Dormir abrazado a la pareja podría tener beneficios que van más allá de una muestra de cariño. Una investigación publicada en Journal of Social and Personal Relationships analizó cómo la cercanía física entre las parejas al momento de quedarse dormidas se relaciona con el estrés, el apego y las alteraciones del sueño.

El estudio incluyó a 143 parejas heterosexuales que compartían la cama y examinó sus posiciones al inicio del sueño, así como sus niveles de estrés percibido y de inseguridad en el vínculo. Los resultados encontraron que una mayor cercanía física se asociaba indirectamente con una menor inseguridad en la relación, a través de niveles más bajos de estrés.

Dormir abrazados puede ser una forma de fortalecer la cercanía afectiva.
Dormir abrazados puede ser una forma de fortalecer la cercanía afectiva.

¿Qué beneficios tiene dormir abrazado a la pareja?

Los investigadores observaron que las parejas que adoptaban posiciones físicamente más cercanas al quedarse dormidas reportaban menos estrés.

A su vez, los niveles más bajos de estrés se relacionaban con una menor inseguridad en el apego, una dimensión que incluye el temor al rechazo y la incomodidad ante la cercanía emocional.

Este hallazgo coincide con investigaciones previas sobre el contacto físico afectuoso y su relación con la reducción del estrés y el bienestar en las relaciones.

¿Qué posiciones al dormir analizaron los expertos?

El estudio clasificó las posiciones de acuerdo con el grado de contacto físico entre los integrantes de la pareja. Entre las principales categorías se encontraban:

  • Sin contacto físico: cada persona duerme sin tocar a la otra.
  • Espalda con espalda: ambos mantienen contacto en esa posición.
  • Contacto de brazos o piernas: existe cercanía sin un abrazo completo.
  • Posiciones más cercanas: incluyen dormir abrazados, entrelazados o frente a frente.

En la muestra, el 36.36% de las parejas reportó dormir sin contacto físico, mientras que el 23.08% señaló que tocaba los brazos o las piernas de su pareja.

Aunque los resultados sugieren que el contacto físico al inicio del sueño podría favorecer el bienestar emocional, los autores advierten que se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos.