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Extraños compañeros de cama

En la reciente conferencia de innovación global de Citi, en Nueva York, The Coca-Cola Company proyectó un optimismo impecable sobre su futuro en México, pero la realidad operativa en el país dista mucho de ser una simple gráfica de crecimiento.

“El negocio en Mexico es resiliente y adaptable”, dijo el CEO John Murphy en la conferencia, y afirmó que el impuesto a las bebidas azucaradas que impuso la administración de Claudia Sheinbaum ya es un trago pasado para la empresa.

“En referencia al incremento al impuesto en meses pasados... hemos ajustado los precios para reflejar ese aumento”, dijo, y recordó que la empresa recién celebró su “centenario de actividad en México, lo que nos recuerda que, cuando se piensa en un periodo de tiempo tan largo, hay altibajos a lo largo del camino”.

Para el centenario de la refresquera en México, el presidente ejecutivo global, Henrique Braun se reunió con Sheinbaum en Palacio Nacional y anunció la inversión de u$s 6,000 millones en México.

Pero, detrás del anuncio de inversión, se esconde una relación de “estira y afloja” donde la administración Sheinbaum ha dejado claro que el capital no compra el silencio regulatorio.

Aunque Coca-Cola presume una alineación total con el mercado mexicano en su centenario, la “luna de miel” con el gobierno actual tiene condiciones estrictas. Sheinbaum ha mantenido una postura crítica, utilizando el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) no solo como recaudación, sino como un mazo político para presionar a la industria.

La tensión más reciente no es solo fiscal, sino de manufactura: la presidenta ha demandado directamente que la empresa modifique su receta, instándola a abandonar el jarabe de maíz de alta fructosa (vinculado a importaciones y problemas de salud pública) para sustituirlo por azúcar de caña mexicana.

Pero, como dice Murphy... en una relación de 100 años como la de Coca-Cola y México, hay estiras uy aflojas y el Mundial 2026 ha servido como el lubricante perfecto para estas fricciones.

Actualmente, Coca-Cola y Sheinbaum parecen estar “a partir un turrón” gracias a la promoción de la Copa del Mundo. Para la empresa, el evento es un escudo publicitario masivo y para el gobierno, es la validación de que México sigue siendo un destino seguro para la inversión extranjera a pesar de las turbulencias institucionales.

Autopartes, un negocio ATM

La industria mexicana de autopartes cerró el ejercicio 2025 a toda máquina, reafirmando su papel como motor estratégico de la economía nacional. Según datos de la Industria Nacional de Autopartes (INA), el sector alcanzó un valor de producción de 119,002 millones de dólares, y aunque esto representó una ligera contracción anual del 2.2%, el desempeño en el comercio exterior marcó hitos históricos que subrayan la competitividad del país en la región.

El dato más destacado del informe anual es la fortaleza exportadora de México. Por primera vez, las exportaciones totales del sector superaron la barrera de las tres cifras, alcanzando los u$s 103,508 millones. Este dinamismo permitió mantener una balanza comercial sumamente saludable, con un superávit de u$s 35,239 millones de dólares, resultado de la diferencia frente a unas importaciones de componentes que se situaron en los 68,069 millones de dólares.

El mercado estadounidense se ratificó como el principal destino de la manufactura mexicana. De cada 100 dólares que México exporta en autopartes, 87 tienen como destino el vecino del norte. Esta integración alcanzó niveles récord durante 2025, con México logrando una participación promedio del 43.7% en el total de las importaciones de autopartes de EE.UU., la cifra más alta registrada hasta la fecha.

El pollo es el rey de la mesa

En el tablero de las materias primas y el consumo básico en México, el pollo se consolida como la mera mera proteína. Mientras la carne de res tiene un bajón en meses recientes y el pescado no deja de ser un producto de nicho, la proteína avícola expande su dominio como el pilar indiscutible de la dieta nacional y un indicador clave de la economía familiar.

Para el ciclo 2025-2026, el mercado avícola no solo lidera en volumen, sino en consistencia financiera. Con un consumo per cápita que alcanza los 35.7 kg anuales, el pollo proyecta un crecimiento del 3.1% para 2026. Su ventaja competitiva es imbatible: una estructura de costos que permite mantener precios competitivos frente a una clase media que castiga el ticket promedio. Para 2033, se estima que este mercado superará los 5,260 millones de dólares, según un estudio de Research & Markets.