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En la víspera del arranque formal de la renegociación del T-MEC, la relación comercial entre México y Estados Unidos en el mercado del azúcar acaba de sumar un nuevo activo logístico con la aprobación de la construcción de una terminal especializada para la importación de azúcar a granel por parte de la Autoridad del Puerto de San Diego.

Esta infraestructura operará completamente con equipos de cero emisiones, una inversión que fortalece la cadena de suministro hacia la Costa Oeste estadounidense y consolida la posición del gigante azucarero mexicano Zucarmex como uno de los actores más relevantes del sector.

La terminal, informa la Junta de Comisionados del Puerto de San Diego, será desarrollada por California Sugar Refiners (CSR), una empresa dedicada a recibir, refinar y distribuir azúcar en EE.UU. El proyecto contempla instalaciones especializadas para la descarga, almacenamiento y manejo del producto mediante equipos totalmente electrificados, en línea con la estrategia de descarbonización que impulsa el Puerto de San Diego para todas sus operaciones marítimas.

Si bien el proyecto tiene un alcance logístico, su impacto recae directamente sobre Zucarmex, una de las mayores empresas asentadas en Sinaloa. La empresa mexicana es el principal proveedor de California Sugar Refiners, por lo que la nueva terminal se convertirá en una pieza estratégica para agilizar la llegada de sus exportaciones al mercado estadounidense, particularmente al oeste del país.

La modernización permitirá reducir tiempos de descarga, optimizar el almacenamiento y hacer más eficiente el movimiento de carga hacia las plantas de refinación. Además, incorpora estándares ambientales que comienzan a convertirse en un requisito para el comercio internacional, especialmente en California, uno de los estados con la regulación ambiental más estricta en EE.UU.

Apuesta por logística sustentable

La aprobación del proyecto forma parte del programa Maritime Clean Air Strategy del Puerto de San Diego, mediante el cual la autoridad portuaria busca eliminar gradualmente las emisiones generadas por sus operaciones. El plan contempla la sustitución de maquinaria impulsada por diésel por equipos eléctricos, además de infraestructura energética que permita atender operaciones portuarias con una menor huella de carbono.

Para empresas agroexportadoras como Zucarmex, disponer de un punto de entrada diseñado bajo esos estándares reduce riesgos regulatorios y fortalece la competitividad frente a un mercado donde los criterios ESG y las metas de reducción de emisiones comienzan a influir cada vez más en las cadenas de suministro.

Desde Sinaloa viene...

Fundada en Culiacán, Sinaloa, Zucarmex se ha convertido en el mayor productor privado de azúcar en México y uno de los principales jugadores de América Latina. El grupo opera siete ingenios ubicados en Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Colima, Puebla y Veracruz, desde donde procesa más de 1 millón de toneladas de azúcar al año.

Además de abastecer el mercado nacional, la compañía exporta una parte importante de su producción a Estados Unidos, destino que concentra buena parte del comercio exterior mexicano del sector gracias al esquema bilateral que regula el intercambio de azúcar entre ambos países.

La industria azucarera mexicana mantiene una estructura altamente concentrada. De acuerdo con análisis del sector, los principales grupos productores son Grupo Beta San Miguel, Zucarmex, Grupo Azucarero México (GAM), PIASA y Grupo Porres, compañías que concentran la mayor parte de la capacidad privada instalada del país.

México produce alrededor de 5 millones de toneladas de azúcar por ciclo agrícola y el Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar (CONADESUCA) calculan unas 5.4 millones de toneladas métricas para el ciclo 2025-2026,

Si bien EE.UU. es el mercado de exportación más importante para la industria nacional bajo el marco del T-MEC, pero las restricciones y los recientes ajustes metodológicos en los Acuerdos de Suspensión aplicados por el Departamento de Agricultura de ese país (USDA) redujeron el cupo asignado a un mínimo histórico de aproximadamente 180,000 toneladas métricas para el periodo actual, obligando al sector a redirigir sus excedentes al mercado global.