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Durante los trabajos de construcción de una planta de tratamiento de agua en el municipio de Tula, Hidalgo, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una estructura y dos lápidas con relieves que pudieron ser desprendidas antiguamente de la Pirámide B, donde se encuentran los atlantes de la zona arqueológica de Tula.

Los especialistas reportaron el hallazgo en mayo pasado, durante los trabajos de salvamento. Uno de los relieves muestra la representación del dios Tlahuizcalpantecuhtli, advocación de Quetzalcóatl, y el otro la de un felino.

El arqueólogo Luis Gamboa señaló que este contexto es evidencia de un caso de autolegitimación. “En una época en la que el área nuclear de Tula, quizá ya no era tan sagrada, las personas de la periferia vinieron al palacio y tomaron los símbolos necesarios para poder decirse y sentirse toltecas”, detalló a través de un comunicado.

La lápida que completa un rompecabezas de décadas

Gamboa explicó que la lápida del felino resuelve una interrogante que data del siglo XX. Cuando el arqueólogo Jorge R. Acosta exploró la Pirámide B a mediados de esa centuria, documentó un decorado de coyotes y felinos que avanzan de derecha a izquierda en el flanco este del monumento, pero no encontró ninguno al oeste.

Hallan relieves toltecas que resolverían uno de los enigmas más grandes de la historia de México.
Hallan relieves toltecas que resolverían uno de los enigmas más grandes de la historia de México.INAH

La pieza recién descubierta, con su representación de izquierda a derecha, sugiere que la procesión faunística rodeaba toda la edificación.

El área de salvamento se ubica a casi 100 metros de la barda perimetral de la zona arqueológica y también registró vasijas, platos, punzones de hueso, cuentas de concha, sellos y malacates fechados entre los años 1100 y 1521 d.C.

Cómo serán preservados los hallazgos

La lápida de Tlahuizcalpantecuhtli mide 78 cm de largo por 53 de ancho; la del felino, 53 cm de largo por 42 de ancho. Ambas se encuentran en proceso de limpieza con materiales compatibles para preservar sus estucos y policromía.

Los restos arquitectónicos, una vez registrados y consolidados, serán cubiertos con geotextil y capas de tierra. El INAH acordó con la Comisión Estatal del Agua y Alcantarillado de Hidalgo que el área con vestigios sea reservada para construcciones de bajo impacto.

El arqueólogo Carlos Arriaga Mejía destacó que “este hallazgo reitera que la poligonal de la zona arqueológica de Tula es apenas un porcentaje minúsculo de lo que fue la ciudad prehispánica”.