

El resultado de la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto ya causó estragos en la expectativa de crecimiento para el resto del año, causada por elementos estructurales, a lo que se suma la incertidumbre alrededor de la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC).
Las nuevas estimaciones van de 1% -según Banco Base-; 1.1%, en la estimación de Fintual, y 1.3%, de acuerdo con Banamex.
Las tres entidades redujeron sus expectativas de crecimiento para el resto del año y ven señales de alerta en el bajo dinamismo del primer trimestre.
Pesimismo
Fintual ya estimaba un crecimiento para la economía menor al del consenso, específicamente de 1.3%, pero después del resultado del primer trimestre, que apuntó a una caída de 0.8% trimestral, la estimación central bajó a 1.1% para todo el año, dijo Priscila Robledo, economista en jefe de Fintual, incluso con el impulso adicional del Mundial de Futbol.
“Lo más preocupante del primer trimestre no fue sólo la caída del PIB, sino que fue una contracción generalizada: retrocedieron al mismo tiempo primarias, secundarias y terciarias. Eso no es lo habitual. En los trimestres débiles de 2024 y 2025 normalmente había al menos un bloque amortiguando; esta vez no lo hubo”, advirtió la especialista.
Desde el punto de vista cualitativo, esto hace que sea peor que los tropiezos recientes.
“Ya habíamos visto caídas trimestrales desde 2021, pero con servicios todavía resistiendo o con el agro compensando la debilidad industrial. En cambio, en el 1T26 también cedieron los servicios, que son el componente más grande del PIB, y eso habla de una pérdida de tracción bastante más extendida”, dijo la especialista.
En este sentido, advirtió que el mayor riesgo hacia adelante es que la debilidad de la manufactura no se quede encapsulada en exportación e inversión, sino que siga contaminando a los servicios y el empleo.
“La revisión del T-MEC, el choque energético asociado a Medio Oriente y un Banxico con menos margen para recortar agresivamente hacen pensar en una recuperación parcial, pero no en un rebote fuerte”, alertó.
Para Banamex, el resto del año persistirá un fortalecimiento gradual de las actividades productivas, conforme el gasto público acelere, a lo que se sumará una menor tasa de interés, que pasará de neutral a restrictiva, así como la moderación de la incertidumbre respecto a lo observado el año pasado.
“No obstante, dado el débil resultado de la actividad en el 1T26, ahora estimamos el crecimiento del PIB de 2026 en 1.3% (contra un estimado previo de 1.6%)”, comentó.
El banco ve un menor dinamismo del consumo privado y de la inversión privada.
“Dentro de los riesgos a la baja destacan los asociados a una posible desaceleración en Estados Unidos, un impacto mayor al estimado en la actividad ante un escalamiento o mayor duración del conflicto en Medio Oriente, un nuevo deterioro de la actividad petrolera, los efectos de la incertidumbre ocasionada por la revisión del TMEC, y una persistencia del subejercicio del gasto público”, alertó.
Mientras tanto, Banco Base advierte que el crecimiento se frenará a 1%, pero se deberá a la ventaja de una base de comparación baja en 2025 y por ser el segundo año completo de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, que es un año en el que típicamente el crecimiento rebota.
“El crecimiento en 2026 también se verá moderadamente beneficiado por el Mundial de Fútbol, de alrededor de 0.15% adicional por mayor consumo y turismo. Sin embargo, al ser un impulso temporal, los empleos que se generen serán mayormente en el sector informal”, dijo el banco.
BBVA y Banorte, optimistas aferrados
Desde el arranque del año, las entidades más optimistas son Banorte y BBVA, con una expectativa de crecimiento para este año de 1.8%, y pese al mal arranque de la economía, ambas instituciones decidieron no cambiar su expectativa.
“El crecimiento del primer trimestre es una señal de un lento inicio del año en materia económica. No solamente fue en términos de la industria, que ya tenía una debilidad importante, sino que los servicios también tuvieron una contracción”, reconoció Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México.
Sin embargo, no modificó la expectativa para el año, aunque para alcanzarla, la economía tendría que crecer a ritmos superiores al 2% en el segundo semestre del año.
Además, confió en que este primer trimestre fue el de peor comportamiento, ya que el arranque de la Copa del Mundo, así como el avance de los proyectos de infraestructura y la renegociación del TMEC ayudarán a dinamizar la economía.
Mientras tanto, Banorte confía en que a pesar del resultado mantienen una “visión constructiva” para 2026.
“Creemos que el impulso se concentrará en el segundo trimestre, con varios motores en el periodo, y no descartamos catalizadores adicionales en la segunda mitad del año”, señaló el banco que lidera Marcos Ramírez.















