El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial concluyeron sus reuniones anuales del 2026 con pedidos específicos y algo llamativos para sus 191 miembros: ordenen sus cuentas, bajen sus deudas, sigan el desarrollo de la inteligencia artificial para evitar distorsiones y presten atención al aumento de las desigualdades económicas entre países y al financiamiento no bancario.

En el discurso de cierre del encuentro, a cargo del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC), la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, planteó que los reguladores debían prestar atención al financiamiento no bancario y las finanzas digitales.

“Para que los reguladores y supervisores, permanezcan atentos a los riesgos derivados del creciente apalancamiento, las instituciones financieras no bancarias, los ciberataques y el fraude”, dijo Georgieva, quien reivindicó el plan de Tailandia para avanzar hacia finanzas digitales seguras.

Lo cierto es que en el reino de Tailandia la morosidad se ha convertido en un tema, en gran parte por el peso que las tasas de interés del financiamiento no bancario han tenido sobre los hogares. En paralelo, se da que más de la mitad de la economía tailandesa se maneja en la informalidad, con una capital en la que proliferan los carteles de “cash only”. Las deudas de las familias alcanzaron en septiembre su mayor nivel den 17 años superando los 800.000 baht (unos u$s 24.000), mientras que el salario promedio ronda los 15.000 baht.

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Este escenario convive con hogares deteriorados, pero bienes de última categoría, con una flota automotriz que Argentina envidiaría, subtes de avanzada y una amplia red de transporte público, de la mano de una fuerte deficiencia en agua y saneamiento.

El otro eje central que dominó la reunión anual fue la aceleración de la Inteligencia Artificial. Para el organismo, fue el principal factor que empujó la demanda y ayudó a que no se de una caída de la economía global.

“Si bien el auge de la inteligencia artificial constituye un motor fundamental, también entraña un riesgo: depender de un único impulsor del crecimiento equivale a mantenerse en pie sobre una sola pierna. Se debatió ampliamente sobre la divergencia en las trayectorias económicas y sobre las fisuras en los cimientos de esta resiliencia”, agregó Georgieva, quien insistió en que los países que se sumaron a la cadena de valor de la IA están entre los que mejor resistieron los shocks globales. El comentario se inserta en una discusión sobre la necesidad de aplicar regulaciones a la Inteligencia Artificial y la decisión de Estados Unidos de cambiar el foco por “súper inteligencia”, factor que se plasmó en la charla que Georgieva compartió con el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh.

El panorama general entre los participantes era de bajas expectativas sobre un fin en el corto plazo de los conflictos bélicos que empujaron al alza el precio de la energía. La profundización de muchos de ellos hizo que el foro comenzara en coincidencia con el ataque a un aeropuerto en Arabia Saudita (que será el anfitrión del encuentro anual de 2029), uno de los principales productores de hidrocarburos del mundo. Una mala señal para una muy esperada calma para el precio de la energía.

Quizás por eso, la insistencia, repetida en todas las exposiciones de Georgieva, sobre la necesidad de crear espacios fiscales para poder contener el impacto del shock sobre los más vulnerables, en “ordenar las cuentas” para que el golpe no impacte de lleno, incluyendo bajar el ratio de sus deudas sobre el PBI para poder hacerse de financiamiento a mayor plazo.

El consejo para el mundo fue, básicamente, retomar la tradicional línea de política pública que impulsa el FMI: acelerar el orden fiscal y fiscalizar la asistencia.