

El mercado de financiamiento a la cadena de suministro en México está a punto de experimentar una transformación digital profunda. Y en este contexto la brasileña Monkey, enfocada en este sector, ha iniciado formalmente su penetración en el mercado mexicano y estadounidense como parte de su estrategia de expansión en América del Norte.
Monkey busca resolver las ineficiencias estructurales que limitan el acceso al crédito para las pequeñas y medianas empresas (pymes) en el país.
Fundada en Brasil hace casi una década, Monkey se ha transformado en el referente tecnológico de su mercado local a través del desarrollo de productos innovadores enfocados en eficientar el capital de trabajo. Su primera incursión internacional ocurrió hace cuatro años al ingresar a Chile. Ahora, en 2026, la mira está puesta en el mercado mexicano, un movimiento estratégico fundamentado en un ecosistema robusto previamente edificado.
María Virginia Torti, country manager de Monkey México, aseguró en entrevista con El Cronista que, a diferencia de un lanzamiento desde cero, la fintech llega al país con un terreno avanzado: de su portafolio global de más de 100 corporativos multinacionales, el 30% ya cuenta con operaciones en México.
La empresa ha dedicado el último año a estructurar la relación simbiótica necesaria para operar. “Estamos iniciando operaciones con una empresa mexicana y hay tres bancos que están en un board de Monkey para iniciarlas”, reveló la directiva.
Actualmente más de 80 entidades financieras, tanto domésticas como internacionales, están conectadas a su ecosistema global.
Torti presume que el volumen total transaccionado y traccionado dentro de la plataforma a lo largo de su primera década de historia alcanza los u$s 40,000 millones de dólares.
La meta de atracción económica que la firma proyecta mover dentro de la plataforma a mediano plazo en la región que componen México y Estados Unidos se ubica entre los u$s 60,000 a 70,000 millones de dólares.
Un marketplace de tres vías
El corazón operativo de Monkey no es el de un fondeador tradicional, sino el de un intermediario tecnológico agnóstico respecto de los sectores industriales, explicó Torti.
Funciona bajo un modelo de marketplace y con una plataforma 100% white label (marca blanca) adaptada a cada cliente corporativo. Su infraestructura se conecta directamente al ERP del gran corporativo y a los sistemas de los bancos.
Una de las grandes ventajas del modelo es que rompe la noción de competencia entre las empresas de tecnología financiera y las instituciones tradicionales. Torti aclara que la relación con la banca es de total cooperación.
“Nosotros nos remuneramos a través de los bancos por el volumen total transaccionado (...) Para los bancos, nosotros también somos un aliado estratégico para la originación o para que programas que antes estaban subexplorados, líneas de crédito que en el bilateral están subexploradas, puedan ser potencializadas y crecer”, detalló Torti.
A través de este esquema multibanco, las entidades financieras cargan sus tasas a la plataforma y el sistema, por defecto, selecciona de manera automatizada la opción más barata y conveniente para el proveedor que desea anticipar su factura.
Dado que Monkey cobra un spread acordado con el cliente corporativo sobre las transacciones efectivas y no maneja flujo directo de dinero, no existe un riesgo crediticio asociado a la fintech.
Combatiendo la exclusión de las pymes
El diagnóstico de Monkey sobre el panorama financiero corporativo en México apunta a procesos lentos, fragmentados y con nula interoperabilidad, lo que deriva en una altísima concentración del crédito y costos elevados para las empresas más pequeñas.
“Las pymes son subvalorizadas. Entonces, a pesar de las pymes tener una gran tracción para el crecimiento de la economía, la mayoría tienen dificultad para acceder a crédito porque es muy caro. Se quedan o en la falta de documentos o estructura necesaria o porque una vez que tienen acceso el costo es muy alto”, detalla Torti.
La propuesta de valor de la plataforma se centra en inyectar resiliencia a la cadena de suministro convirtiendo las cuentas por cobrar y por pagar en liquidez inmediata a través de un flujo 100% digital, sin restricciones por el valor de la factura.
La directiva señala que, gracias al dinamismo de la competencia multibanco en su plataforma, las tasas a las que operan los proveedores tienden a registrar caídas notables en un periodo de tres a cuatro meses tras la implementación del programa.
















