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El fenómeno climático de El Niño podría convertirse en un riesgo macroeconómico para América Latina en los próximos meses. De acuerdo con un análisis de UBS, el impacto de este fenómeno no es uniforme y países como Colombia, Brasil y Perú sufrirán afectaciones inflacionarios, crecimiento económico y en las finanzas públicas; aun con ello, México tiene un escenario mixto donde los principales riesgos están se observan para algunos alimentos.

De acuerdo con la firma suiza, este fenómeno meteorológico suele generar presiones inflacionarias y obligando a los bancos centrales a mantener altas las tasas de interés. Con ello en mente, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) estima una probabilidad de 63% de que el episodio actual sea muy fuerte y se extienda hasta finales de 2026 e inicios de 2027.

En el reporte “Understanding El Niño and its impact on Latin America”, UBS creó un mapa de vulnerabilidad que combina dos factores. Por un lado, la exposición física al fenómeno —como afectaciones a la agricultura, generación hidroeléctrica o pesca— y la resiliencia macroeconómica de cada país, medida por su posición fiscal y la credibilidad de su banco central.

Colombia el más afectado

La institución financiera expuso que Colombia es el país latinoamericano con mayor vulnerabilidad ante El Niño debido a la combinación de una posición fiscal débil, inflación todavía elevada y una alta exposición a incrementos en los precios de los alimentos y de la electricidad.

Brasil también figura entre las economías con mayor riesgo, aunque por razones distintas. UBS considera que el país enfrenta mayores vulnerabilidades macroeconómicas, pese a que los impactos climáticos serían relativamente menores.

En el caso de Perú, el riesgo proviene principalmente del clima. El banco prevé posibles interrupciones en la producción agrícola, pérdidas para la industria pesquera y daños en infraestructura, aunque destaca que el país cuenta con fundamentos macroeconómicos más sólidos para enfrentar el choque.

El análisis también identifica riesgos para Venezuela, donde una sequía podría afectar la generación hidroeléctrica —la principal fuente de electricidad del país— y complicar sus esfuerzos por aumentar la producción petrolera. En Panamá, una reducción en los niveles de agua presionaría el tránsito por el Canal, aunque el mecanismo de tarifas dinámicas ayudaría a limitar el impacto sobre las cuentas públicas.

Moreton Capital Partners, un fondo de inversión con sede en México y en Abu Dabi, considera que el mercado está “subestimando” una nueva oleada inflacionaria para 2027 por este fenómeno.

“Creemos que los mercados globales de materias primas están subestimando seriamente el riesgo de una posible inflación alimentaria que podría llegar en 2027. Nos movemos rápido porque la tesis ya se está materializando en tiempo real”, escribieron en un documento.

Brasil es una de las mayores potencias productoras a nivel mundial donde sus principales productos son el maíz, soja, caña de azúcar, café y carnes. En tanto que, Colombia se caracteriza por la producción de café, arroz y plátano; mientras que Perú, produce aguacate, arándanos, uvas, mangos y espárragos.

México con impacto mixto

Para México, UBS anticipa un efecto más moderado y heterogéneo. Considera que el fenómeno no necesariamente se traducirá en un repunte generalizado de la inflación, aunque sí podría hacerlo si las zonas productoras de alimentos clave resultan afectadas durante periodos de precios elevados.

Lo anterior lo ejemplificó en el jitomate, cuyo comportamiento ha mostrado en episodios anteriores que, los eventos climáticos, pueden transformarse en inflacionarios cuando coinciden con restricciones en la oferta.

En contraste, Argentina podría beneficiarse de mayores lluvias que impulsen la producción de granos y oleaginosas, mientras que Chile figura entre las economías con menor exposición al fenómeno.

La tarea de los bancos centrales

Aunque las presiones inflacionarias se habían comenzado a estabilizar tras diversos efectos económicos, entre ellos aún de la pandemia de COVID-19, UBS alerta que este el fenómeno traerá una nueva oleada para los bancos centrales por el choque inflacionario que representa. Por lo que los mercados comenzarían a descontar que las tasas de interés duran más altas por un mayor lapso de tiempo.

La firma considera que probablemente optarían por mantener una postura monetaria restrictiva para contener las expectativas y limitar presiones sobre las monedas de la región.

Para los inversionistas, el fenómeno climático se suma así a la lista de factores que podrían influir en el desempeño de los mercados latinoamericanos durante el segundo semestre de 2026, particularmente en economías donde convergen una elevada exposición climática y una menor capacidad de respuesta fiscal.