

Los bolsillos de los mexicanos -y los de Hacienda- ya no sienten lo duro sino lo tupido. Además del precio del jitomate, el incremento al IEPS en refrescos y cigarros y la reciente noticia del alza al kilo de la tortilla, ahora se suma un incremento de 60% en el precio de la gasolina y los fertilizantes desde que inició la guerra entre Estados Unidos e Irán, el pasado 27 de febrero.
De acuerdo con el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), desde el 28 de febrero a la fecha, los precios de combustibles y fertilizantes se han incrementado más de 60%.

Esto ha obligado al Gobierno Federal a gastar aproximadamente MXN $5,000 millones de pesos semanales de subsidio al IEPS para diluir el impacto del entorno internacional y no afectar -tanto- los bolsillos de los mexicanos, especialmente en el precio de la gasolina Magna y el diésel.
“El incremento en los precios de los energéticos y los fertilizantes está aumentando la presión inflacionaria en todos los países a tal grado que el Fondo Monetario Internacional está advirtiendo a los bancos centrales de la posibilidad que las tasas de interés suban en un entorno de desaceleración económica. Desde antes del conflicto, México experimentaba una inflación subyacente alta y persistente, y con la guerra las presiones inflacionarias han aumentado, dificultando la posibilidad que las tasas de interés continúen su trayectoria a la baja”, advirtió el organismo que preside Gabriela Gutiérrez Mora.
La duración del conflicto, abundaron los especialistas, puede generar un incremento en el déficit fiscal del país, debido a la caída de percepciones por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se aplica a los combustibles en México.
El organismo señaló que si el conflicto internacional dura seis meses, Hacienda puede dejar de percibir hasta MXN $156,000 millones de pesos, pero si se mantiene durante el resto del año, el quebranto sería superior a MXN $220,000 millones, casi la mitad de lo que entró el año pasado por este concepto, y que equivale a 0.6% del Producto Interno Bruto (PIB).
“Es por ello que la probabilidad es muy elevada de que el déficit fiscal total para 2026 se aproxime a 5% del PIB, en contraste con 4.1 % que indicó la SHCP en su documento de Criterios”, advierte el organismo internacional.
Aumentan expectativas de inflación
Como consecuencia del panorama interno y externo, el IMEF aumentó sus expectativas de inflación para el cierre de este año.
En la encuesta de marzo, el organismo pronosticó que la inflación concluiría el año en 4%; sin embargo, en el análisis de abril, la expectativa subió a 4.2% para diciembre de 2026.
















