La competencia de los fabricantes asiáticos y el aumento de los costos de producción están empujando a la industria textil mexicana a buscar nuevas formas de diferenciarse. En ese escenario, The Lycra Company y Grupo Kimex reforzaron su colaboración con el lanzamiento de una colección de telas que incorpora la tecnología para hacer más elásticas las prendas deportivas.
“Creemos firmemente que la diferenciación, la innovación va a ser lo que va a mantener y a mejorar la industria regionalmente”, dijo René Pineda, director comercial de The Lycra Company para Norteamérica y Centroamérica, en entrevista con El Cronista.
La apuesta consiste en competir más allá del precio mediante materiales que aporten características diferenciadas a las prendas, en un mercado donde la ropa deportiva gana terreno frente a otras categorías y se incorpora cada vez más al vestuario cotidiano.
De acuerdo con Mordor Intelligence, el mercado de ropa deportiva de Norteamérica —Estados Unidos, Canadá y México— crecerá a una tasa anual compuesta de 6.57% entre 2026 y 2031.
El directivo explicó que la compañía busca reforzar su presencia comercial en México, mercado al que volvió a dar prioridad desde 2025, después de concentrar parte de sus esfuerzos en el desarrollo de negocios en Centroamérica. La empresa cuenta con una planta en Monterrey, desde donde abastece tanto al mercado nacional como a clientes de exportación.
México busca competir con valor agregado
Para The Lycra Company, la colaboración con Kimex responde a la necesidad de desarrollar un socio industrial que permita llevar su tecnología a más fabricantes y marcas en México, además de abrir posibilidades de exportación.
Kimex aporta su capacidad de fabricación de telas, mientras que Lycra contribuye con el desarrollo de fibras especializadas. La colección llamada Second Nature incorpora una tecnología diseñada para ofrecer elasticidad adaptable al cuerpo y facilitar el movimiento en prendas ajustadas.
La empresa mexicana es la primera textilera del país en lanzar un producto con esta tecnología, según la información proporcionada por ambas compañías. La colección también se trasladó a prendas terminadas mediante una colaboración con la marca mexicana partner, que incorporó los textiles a su nueva línea deportiva.
El acuerdo busca responder a las exigencias de marcas y confeccionistas que buscan materiales diferenciados.
Pineda señaló que uno de los principales desafíos de la industria mexicana es competir con países asiáticos que cuentan con economías de escala y estructuras de costos distintas.
“Competir con el textil asiático solamente con costo es una batalla perdida”, afirmó.
A esa presión se suman la incertidumbre comercial, los ajustes salariales y el encarecimiento de la energía y el transporte. El directivo señaló que estos factores han elevado los costos de transformación de mercancías en México y han llevado a algunos clientes a operar con menor visibilidad sobre sus pedidos futuros.
En ese contexto, la innovación busca ofrecer a las marcas argumentos para diferenciar sus productos y justificar precios distintos, en lugar de depender exclusivamente de los costos de manufactura.
“Nosotros no nos consideramos un productor de spandex o de elastano genérico, sino algo diferente”, dijo Pineda.
La producción local como ventaja competitiva
La estrategia también se apoya en la capacidad productiva de Lycra en México. La planta de Monterrey fabrica fibras para el mercado nacional y para exportación, con envíos regulares a Estados Unidos y otros mercados.
Pineda estimó que entre 20 y 30% de la producción de fibra Lycra de la planta mexicana se exporta, mientras que el resto se destina al mercado local. En el caso del nylon, calculó que alrededor de 70% de la producción se exporta.
El directivo destacó que contar con producción regional permite reducir tiempos de respuesta frente a proveedores ubicados en Asia, una ventaja relevante para clientes que operan con pedidos menos previsibles.
“En nosotros estar produciendo regionalmente, el tener una planta en México genera una cadena de valor mucho más ágil”, señaló.
De acuerdo con su estimación, el abastecimiento regional puede reducir los tiempos de entrega hasta en 12 semanas frente a ciertas alternativas asiáticas. Esa diferencia puede ayudar a los fabricantes textiles a reaccionar con mayor rapidez ante cambios en la demanda y necesidades de producción.
La planta mexicana también tiene capacidades vinculadas con la sostenibilidad. Según Pineda, es la única instalación de la compañía que actualmente produce Lycra EcoMade con un porcentaje de material reciclado posindustrial.
Para la empresa, el objetivo es combinar innovación, capacidad manufacturera y proximidad con sus clientes para fortalecer su posición en la cadena textil.
El negocio detrás de la ropa deportiva
La expansión de la categoría deportiva ha modificado las necesidades de fabricantes de telas y marcas de ropa.
La tendencia también se relaciona con la popularización del athleisure, que combina prendas deportivas con ropa de uso cotidiano. Después de la pandemia, la comodidad y la versatilidad adquirieron mayor relevancia, lo que amplió las ocasiones de uso de leggings, prendas elásticas y otras piezas originalmente asociadas con el ejercicio.
“Después de pandemia, el segmento deportivo es el que más ha crecido para nosotros y también a nivel global”, señaló Pineda.
El directivo explicó que este comportamiento contrasta con el de otras categorías en las que participa la compañía, como las medias y el denim, que han mostrado un desempeño más moderado. El crecimiento de la ropa deportiva ha contribuido a compensar el estancamiento o retroceso de algunos de esos segmentos.
La demanda también está impulsando un mayor contenido de fibras elásticas en determinadas prendas. Como ejemplo, Pineda señaló que, mientras algunas telas deportivas podían incorporar entre 8 y 10% de fibra Lycra, actualmente ciertos desarrollos pueden alcanzar proporciones de entre 14 y 20%, dependiendo de las características de la prenda.
Ese cambio abre oportunidades para los fabricantes de fibras y textiles, porque el desarrollo de materiales con propiedades específicas puede convertirse en un factor de diferenciación para las marcas que buscan mejorar el ajuste, la comodidad y la libertad de movimiento.
A escala global, Mordor Intelligence estima que el mercado de spandex crecerá a una tasa anual compuesta de 5.63% entre 2026 y 2031, impulsado por la demanda de telas elásticas para prendas de vestir y otros usos.














