El Banco de México (Banxico) informó que el programa Directo a México concluirá sus operaciones de manera ordenada el próximo 20 de noviembre de 2026. A partir de ese fecha, ya no habrá servicio de transferencias transfronterizas.
La decisión se produce luego de que los Bancos de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) notificaran su determinación de suspender el servicio utilizado para enviar transferencias electrónicas de fondos transfronterizas mediante este programa.
Eliminación del programa de remesas a Estados Unidos
De acuerdo con el banco central mexicano, el proceso de terminación se llevará a cabo de manera coordinada con la Reserva Federal, en línea con los Principios para las Infraestructuras de Mercado Financiero establecidos por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y la Organización Internacional de Comisiones de Valores.
El objetivo es garantizar que la suspensión del servicio se realice de forma segura y eficiente. Por ello, Directo a México continuará funcionando con normalidad para procesar y liquidar las operaciones que sean realizadas hasta el 20 de noviembre de 2026.
Banxico señaló que dará seguimiento al cierre del programa y reiteró su compromiso con el buen funcionamiento de los sistemas de pagos y el desarrollo del sistema financiero, así como con la continuidad de su relación con la Reserva Federal.
¿Cómo surgió Directo a México?
El programa tiene sus antecedentes en 2001, cuando el Banco de México y los Bancos de la Reserva Federal de Estados Unidos acordaron estudiar la posibilidad de conectar sus respectivos sistemas de pagos, en el marco de la iniciativa conocida como “Sociedad para la Prosperidad” entre ambos países.
La interconexión permitió establecer un mecanismo para facilitar el envío de pagos entre cuentas bancarias de México y Estados Unidos.
En octubre de 2003, ambos sistemas de pagos quedaron conectados para permitir el envío de recursos correspondientes a las pensiones del Gobierno de Estados Unidos a beneficiarios que residían en México.
Posteriormente, a partir del 2 de febrero de 2004, los clientes de instituciones financieras estadounidenses afiliadas a Directo a México comenzaron a tener la posibilidad de enviar pagos a cualquier cuenta bancaria en México.