Justo Gallego pasó más de seis décadas construyendo una enorme obra religiosa en Mejorada del Campo, en las afueras de Madrid. El proyecto comenzó después de que una tuberculosis lo obligara a abandonar el monasterio cisterciense en el que había ingresado con la intención de dedicar su vida a la religión.
La historia comenzó en 1961, cuando tenía 36 años. Tras recuperarse de la enfermedad, decidió levantar una construcción en un terreno de labranza perteneciente a su familia como una forma de agradecer su recuperación a Dios y a la Virgen del Pilar.
Gallego trabajó durante décadas con recursos propios, donaciones y materiales recuperados de obras y fábricas. El resultado fue una construcción monumental que se convirtió en uno de los lugares más singulares de Mejorada del Campo.
La promesa que llevó a Justo Gallego a construir una catedral
Justo Gallego nació en 1925 en Mejorada del Campo y, a los 27 años, ingresó en el monasterio de Santa María de la Huerta, en Soria, perteneciente a la tradición cisterciense de la rama trapense. Allí buscaba desarrollar su vocación religiosa.
Sin embargo, contrajo tuberculosis y tuvo que abandonar la vida monástica. Después de recuperarse, decidió comenzar el proyecto que ocuparía prácticamente el resto de su vida. La primera piedra fue colocada el 12 de octubre de 1961, día de la Virgen del Pilar.
La construcción se levantó en un terreno familiar y no siguió los procedimientos habituales de una obra arquitectónica. Gallego no era arquitecto ni albañil y no contaba con formación profesional en construcción.
El proyecto fue desarrollándose de manera progresiva y durante años contó con la ayuda ocasional de otras personas.
Construyó la obra con materiales reciclados y sin planos
Una de las características más llamativas del proyecto fue la utilización de materiales reutilizados o recuperados.
Gallego aprovechó ladrillos, madera, piezas metálicas y otros elementos procedentes de construcciones y fábricas. Algunos de los pilares fueron realizados con bidones de aceite apilados, mientras que las ventanas incorporaron fragmentos de vidrio de distintos colores.
La construcción tampoco contó con los planos convencionales de una obra de estas dimensiones. El propio Gallego explicó durante años que el proyecto estaba en su cabeza y que había ido tomando forma a medida que avanzaba.
Entre los elementos que llegó a levantar se encuentran:
- Una cripta.
- Dos claustros.
- Doce torres.
- Una cúpula de unos 35 metros de altura.
- Ventanas hechas con fragmentos de vidrio de colores.
La estructura fue comparada en numerosas ocasiones con la Sagrada Familia de Barcelona por su carácter inacabado y por la particularidad de su construcción.
La obra quedó inconclusa después de más de 60 años de trabajo
Justo Gallego murió en noviembre de 2021, a los 96 años, después de haber dedicado aproximadamente 60 años al proyecto. La construcción quedó sin terminar y, en 2021, meses antes de su muerte, la cedió a la organización Mensajeros de la Paz, que asumió el compromiso de continuar con el proyecto.
El Padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, explicó que el espacio buscaba tener un carácter abierto y social, con actividades “para todos, para los que creen y los que no», y definió el lugar como una “casa del pueblo”.
La historia de la construcción comenzó como una promesa personal después de una enfermedad y terminó convirtiéndose en una obra de dimensiones monumentales, levantada durante más de seis décadas con materiales recuperados, donaciones y trabajo artesanal.