Patrimonio histórico

Tesoro de la Iglesia católica | Descubren lo que ocultaba en retablo de San José creado en el siglo XVIII

Con más de 30 años sin una limpieza a fondo, el INAH recuperó y restauró el retablo de la Natividad realizado en 1750.

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Bajo la atenta supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia , INAH, un retablo de más de 250 años de antigüedad del Templo de las Merceditas en la Ciudad de México ha sido meticulosamente restaurado y entregado de nuevo a su comunidad con importantes descubrimientos en él. 

Este significativo trabajo de conservación, llevado a cabo por 24 estudiantes del cuarto semestre de la licenciatura en Restauración de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), "Manuel del Castillo Negrete", ha revelado asombrosos detalles que habían estado ocultos bajo capas de suciedad y contaminación.

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El retablo "de la Natividad" y la historia que lo precede 

El retablo "de la Natividad", como se le conoce popularmente, es una obra de mediados del siglo XVIII y se erige imponente con sus 11 metros de altura y 7.5 metros de ancho. 

Durante años, este bien cultural ha soportado los embates del tiempo y la contaminación atmosférica de la Ciudad de México, lo que había opacado su esplendor original. 

Situado en la avenida Arcos de Belén, en la alcaldía Cuauhtémoc, el retablo presentaba una considerable acumulación de polvo, partículas de grasa y otras sustancias, lo que hacía urgente su restauración.

Restauración del retablo. Fuente: INAH.

Lo que descubrieron con la restauración del retablo

El Seminario Taller de Restauración de Escultura Policromada de la ENCRyM, bajo la dirección de la jefa académica Fanny Unikel Santoncini, emprendió la tarea de limpiar y fijar molduras y partes flojas de las esculturas. 

Este proceso reveló con claridad los vibrantes colores y detalles que conforman las figuras del retablo, haciendo visible nuevamente la delicadeza y belleza de las esculturas bíblicas que lo componen. 

En el nicho del primer cuerpo se encuentra representada la Natividad con Jesús en el pesebre junto a sus padres. 

San José y el Niño Dios. Fuente: INAH.

En el segundo nivel, San José sostiene al Niño Dios en brazos. Las esculturas de San Joaquín con la Virgen niña y Santa Ana, junto a otros santos de la Orden de la Merced, completan esta majestuosa obra de arte.

Una comunidad involucrada y beneficiada

Fray Fernando Díaz Aguirre, superior del Convento de Nuestra Señora de Belén, Templo de las Merceditas, destacó el impacto positivo que ha tenido esta restauración en la comunidad. 

Según Díaz Aguirre, antes de la intervención, el retablo presentaba una tonalidad completamente café, impidiendo la apreciación de sus colores originales. Ahora, tras la limpieza, los feligreses pueden admirar los detalles y la policromía que hacen única a esta pieza de arte sacro.

La Natividad. Fuente: Archivo.

Esta restauración no solo ha revitalizado un bien cultural de gran valor histórico, sino que también ha servido como un puente entre la comunidad y su patrimonio. 

La ENCRyM, en su misión de servicio a la comunidad, recibe solicitudes de todo el país para restaurar diversos bienes culturales. Estas peticiones son seleccionadas no solo por su idoneidad para los fines educativos de los estudiantes, sino también por el beneficio social que su conservación aporta.

El trabajo realizado en el retablo de San José es un claro ejemplo de la colaboración entre instituciones y comunidad. 

Los restauradores, apoyados por los feligreses que facilitaron andamios y alimentación, lograron culminar esta tarea en una semana, del 15 al 20 de abril de 2024. 

Las estudiantes Rebeca Astrid Villalpando Sánchez y Ana Sofía Moisés Cortés, quienes participaron activamente en el proyecto, agradecieron a la comunidad por su entusiasmo y apoyo.

Restauración y descubrimiento. Fuente: INAH.

Un descubrimiento icónico bajo el polvo y la suciedad 

El proceso de restauración incluyó un exhaustivo registro en dibujo y fotografía de la estructura y estado de conservación del retablo. 

Según Fanny Unikel Santoncini, las pilastras estípite del retablo, características por su forma de pirámide truncada invertida, fueron un estilo decorativo muy popular en el siglo XVIII en la Ciudad de México.

Además, se están analizando muestras de material para determinar los tipos de madera utilizados en la construcción del retablo. 

Retablo de San José, creado en 1750. Fuente: INAH.

Hasta ahora, se sabe que las esculturas de los personajes bíblicos están hechas de pino. Este análisis permitirá a los restauradores y a la comunidad obtener un conocimiento más profundo sobre los materiales y técnicas empleadas en la creación de esta obra maestra.

La restauración del retablo de San José del Templo de las Merceditas es un testimonio del valor de la colaboración entre la academia, las instituciones culturales y la comunidad. 

Este esfuerzo no solo preserva la historia y el arte para las futuras generaciones, sino que también fortalece el vínculo de la comunidad con su patrimonio cultural, promoviendo un sentido de responsabilidad y orgullo colectivo.

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