

Colocar una esponja dentro del refrigerador se convirtió en un truco casero viral en redes sociales. La estrategia se relaciona principalmente con aprovechar la capacidad de absorción de este material para controlar pequeñas cantidades de humedad y mantener determinados espacios más secos.
Sin embargo, es importante distinguir entre un consejo doméstico y una recomendación respaldada por organismos de seguridad alimentaria. Las autoridades sanitarias destacan que la humedad dentro del refrigerador influye en la conservación de distintos alimentos, pero no establecen que colocar una esponja sea un método necesario para mejorar su seguridad.

¿Para qué sirve poner una esponja dentro del refrigerador?
La principal razón por la que se recomienda este truco es que una esponja puede absorber agua y pequeñas cantidades de humedad. Dentro del refrigerador, esto podría ayudar a recoger gotas o condensación acumuladas en determinados sectores, especialmente cuando existe humedad visible.
El exceso de humedad puede afectar la calidad de algunos alimentos y favorecer el desarrollo de moho. El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria de Estados Unidos (USDA) explica que los hongos pueden crecer incluso a temperaturas de refrigeración y que la limpieza del interior es fundamental para reducir este problema.
Por eso, la esponja puede funcionar como una solución doméstica puntual para absorber humedad, pero no debe interpretarse como un mecanismo que prolonga por sí mismo la vida útil de los alimentos.
Cómo utilizar una esponja en el refrigerador
Si se decide probar este método, la esponja debe estar limpia y colocarse en una zona donde pueda absorber las gotas de agua sin entrar en contacto directo con los alimentos. También es importante revisarla con frecuencia para evitar que permanezca húmeda durante períodos prolongados.
Este punto es especialmente relevante porque las esponjas húmedas pueden convertirse en un ambiente favorable para microorganismos. La Agencia de Seguridad Alimentaria advierte que la humedad y las microgrietas de estos utensilios pueden favorecer la presencia de bacterias y recomienda mantenerlos secos y reemplazarlos con frecuencia.
Por ese motivo, una esponja utilizada dentro del refrigerador no debería permanecer allí indefinidamente. Si absorbe una cantidad considerable de líquido, presenta mal olor o permanece constantemente húmeda, lo más recomendable es retirarla y reemplazarla.
¿Este truco ayuda a conservar mejor los alimentos?
La esponja no sustituye las medidas básicas de conservación de alimentos. El USDA recomienda mantener el refrigerador a una temperatura de 4,4 °C o menos, limpiar inmediatamente cualquier derrame y mantener los alimentos correctamente cubiertos o almacenados en recipientes cerrados.
Además, los distintos compartimentos del refrigerador están diseñados para manejar diferentes niveles de humedad. Por ejemplo, los cajones para frutas y verduras pueden mantener condiciones de humedad específicas para favorecer una mejor conservación de estos productos.
Por lo tanto, poner una esponja puede servir como un recurso casero para absorber humedad visible, pero no es un método que sirva para conservar los alimentos durante más tiempo. Mantener una temperatura adecuada, limpiar el refrigerador y almacenar correctamente la comida sigue siendo mucho más importante para garantizar su seguridad y calidad.














