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La discusión sobre quién se queda con la casa en un divorcio suele resolverse como un tema patrimonial. Pero no siempre es así. Hay casos donde la vivienda familiar adquiere un peso mucho mayor, especialmente cuando hay hijos involucrados.
Una reciente intervención de la Suprema Corte volvió a poner este tema en agenda. El foco ya no está únicamente en la propiedad, sino en cómo ciertas decisiones pueden afectar derechos fundamentales dentro de una familia.
Detrás de un conflicto por inmuebles, se esconde una trama más compleja. La situación obligó a revisar un fallo previo y a replantear cómo deben analizarse estos casos cuando hay adolescentes y posibles escenarios de vulnerabilidad.
El fallo de la Suprema Corte que cambia cómo se resuelven los conflictos con vivienda si hay hijos
La Suprema Corte de Justicia de la Nación sentó jurisprudencia al resolver un caso en el que una mujer impugnó una sentencia que ordenaba la disolución de la copropiedad de dos inmuebles adquiridos durante su concubinato. En uno de ellos vivía con sus hijos adolescentes y en el otro tenía su espacio de trabajo.

El Máximo Tribunal determinó que, aunque el juicio era de carácter civil y centrado en la copropiedad, sus efectos podían impactar directamente en derechos clave. Entre ellos, el derecho de alimentos y el derecho de habitación de los hijos.
La Corte sostuvo que la casa familiar en un divorcio no puede analizarse como un bien aislado. Cuando cumple funciones de hogar y sustento económico, la vivienda debe ser evaluada bajo el principio del interés superior de niñas, niños y adolescentes.
Suprema Corte divorcio vivienda hijos: claves del fallo sobre casa familiar y perspectiva de género
En su decisión, la Suprema Corte dejó sin efecto la sentencia previa y ordenó reponer el procedimiento. Esto implica que la autoridad deberá recabar nuevas pruebas y analizar el caso con una mirada más amplia sobre la vivienda en el divorcio.
Además, se estableció que el nuevo fallo debe incorporar perspectiva de niñez y de género. También deberá considerar la posible existencia de violencia económica y patrimonial hacia la mujer, lo que influye directamente en el uso de la casa familiar.
Entre los elementos que deberán evaluarse nuevamente en este caso de divorcio y vivienda, se destacan:
- La guarda y custodia de los hijos adolescentes
- El régimen de alimentos y su impacto en la familia
- El uso de la casa familiar como espacio de habitación
- La función del segundo inmueble como fuente de ingresos
- El impacto que tendría la pérdida de la vivienda en los hijos
Este criterio de la Suprema Corte refuerza que, en un divorcio, la casa familiar no es solo un bien a dividir. La vivienda pasa a ser un eje central en la protección de derechos, especialmente cuando hay hijos y contextos de vulnerabilidad.














