

Rusia y China profundizaron su cooperación militar con la realización del ejercicio naval conjunto Interacción Marítima 2026, desarrollado en aguas del mar Amarillo y el océano Pacífico. Las maniobras incluyeron un mando conjunto, ejercicios de reconocimiento, defensa aérea y antimisiles, operaciones antisubmarinas, rescate y prácticas con armamento real.

Rusia y China fortalecen su cooperación militar con maniobras navales conjuntas
Las fuerzas navales de ambos países participaron en una nueva edición de los ejercicios Interacción Marítima, una serie de maniobras bilaterales que comenzó en 2012. La edición de 2026 incluyó fases de concentración de fuerzas, planificación en puerto y operaciones en el mar:
- Coordinación operativa
- Apoyo logístico
- Despliegues tácticos compartidos
Las actividades no se limitaron a actos protocolarios. Ambos países coordinaron operaciones navales y practicaron respuestas conjuntas ante distintos escenarios marítimos, aunque el ejercicio no implicó la creación de una alianza militar formal.
Las maniobras se desarrollaron en aguas del mar Amarillo y del Pacífico. Según la información difundida por las autoridades chinas, el objetivo fue mejorar la coordinación entre ambas armadas y fortalecer su capacidad para responder conjuntamente a riesgos de seguridad marítima.
Los ejercicios permitieron a Rusia y China entrenar procedimientos de coordinación naval y realizar una patrulla marítima conjunta posterior en áreas del Pacífico. La actividad fue presentada por ambos gobiernos como parte de su cooperación militar anual y como una medida orientada a responder a desafíos de seguridad regional.
Un nuevo escenario para el equilibrio estratégico
La cooperación entre las flotas de Rusia y China incrementa la capacidad de proyección de ambas naciones. Mientras Rusia aporta experiencia operativa y presencia en áreas estratégicas, China suma una armada en constante expansión respaldada por importantes avances tecnológicos.
La realización de nuevas maniobras navales confirma que la cooperación militar entre Moscú y Pekín se mantiene activa y sostenida. Sin embargo, el ejercicio no equivale a una alianza de defensa mutua. Japón expresó preocupación por algunas prácticas con fuego real realizadas cerca de sus zonas marítimas, aunque no puede afirmarse que todo Occidente haya reaccionado de la misma manera.















