PANDEMIA

Vivir con Ómicron, la nueva estrategia de los países en pleno récord de contagios

Pese al récord mundial de contagios, nuevos datos sobre esta variante señalan que sería menos grave. Varios países ensayan un cambio de tono, evitando confinamientos y concentrándose en los no vacunados.

Ómicron está empujando los contagios por Covid-19 a nuevos récords en la mayoría de los países donde hay circulación comunitaria: Estados Unidos superó la barrera del millón de casos diarios; Reino Unido más de 140.000; mientras que Francia alcanzó picos por arriba de los 300.000.

Sin embargo, las hospitalizaciones y muertes por coronavirus, aunque en aumento, no están creciendo al ritmo de los casos por lo que algunos expertos empiezan a hablar de una disociación entre los contagios y las internaciones, finalmente.

Algunos datos de Sudáfrica -uno de los primeros países donde se identificó la nueva variante- revelan que el pico de internaciones por Ómicron fue aproximadamente dos tercios del de Delta. Los ingresos a salas de cuidados intensivos también cayó de 4,3% a 1% y el período de internación se redujo entre tres y cuatro días.

Ómicron podría marcar el fin de la pandemia, según un nuevo estudio hecho en Sudáfrica

El aumento de la vacunación sumado a la creciente evidencia de que los síntomas de Ómicron serían más leves -afecta al tracto superior a diferencia de otras variantes que atacan los pulmones y pueden generar neumonías graves-, genera optimismo de que la nueva cepa podría significar el inicio de una fase endémica.

En contraste con lo que sucedió en noviembre, cuando Sudáfrica anunció el descubrimiento de la variante y muchos países restringieron inmediatamente los vuelos, ahora están flexibilizando algunas restricciones y esforzándose para mantenerse lo más 'abiertos' posible, en un cambio de estrategia.

Estados Unidos, por ejemplo, fue uno de los primeros países en acortar el tiempo de aislamiento para asintomáticos y contactos estrechos. Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) también modificaron sus recomendaciones para convencer a las escuelas de seguir abiertas, a pesar de que muchas decidieron volver a las clases virtuales.

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El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo que había una buena posibilidad de "atravesar esta ola de Ómicron sin la necesidad de nuevas restricciones y, ciertamente, de un confinamiento". Reino Unido ya no exige un PCR negativo antes de ingresar al país -aunque las personas sí deberán hacerse una prueba rápida dentro de las 48 horas de la llegada- y el gobierno estaría analizando limitar los tests a geriátricos, hospitales, escuelas y personas sintomáticas, según adelantó el Times.

Los países se están esforzando por evitar confinamientos que frenen la economía en un año que, según proyecta la mayoría de las instituciones, será de menor crecimiento debido al retiro progresivo del estímulo fiscal de los bancos centrales. Parte de este cambio de tono incluye subir la presión sobre los no vacunados.

A pesar del amplio acceso de las vacunas, y a más de un año de que empezaran las campañas de inmunización en el hemisferio norte, todavía hay casi un 30% de los europeos que no recibieron ni siquiera una sola dosis de la vacuna.

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La semana pasada, el presidente francés Emmanuel Macron encendió la polémica cuando dijo que quería "joder" (emmerder) a los antivacunas. En Reino Unido -que tiene una de las tasas más altas de vacunación en Europa-, Johnson los acusó de difundir "disparates", y el canciller alemán Olaf Scholz los definió como "una pequeña minoría de extremistas temerarios".

Europa es uno de los principales exponentes del cambio de paradigma: Italia ordenó por decreto la vacunación obligatoria para todos los mayores de 50 años a partir de febrero. Los que no cumplan se enfrentan a multas de entre 600 y 1500 euros y suspensión en el trabajo.

La Asamblea Nacional francesa le dio media sanción al proyecto de ley que convierte el pase sanitario en un pase de vacunación, de aprobarse las personas deberán demostrar prueba de vacunación o de recuperación para ingresar a restaurantes, cafés, gimnasios y otras actividades de entretenimiento u ocio. El test negativo ya no será tenido en cuenta.

Alemania ya aplica una política similar llamada la 'regla de las 2G' (por genesen y geimpft o recuperado y vacunado). Pero el viernes pasado, Alemania endureció todavía más su estrategia al exigir un test Covid negativo para ingresar a restaurantes y otros locales no esenciales a las personas que ya tienen ambas dosis. Sólo las personas que recibieron el refuerzo pueden tener libre acceso a esos espacios.

Además, el gobierno de Scholz está a favor de la vacunación obligatoria y planea que entre en vigencia en marzo próximo, si el proyecto es aprobado en el Bundestag, lo cual parece probable.

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