EE.UU.

Vacunas, reactivación económica, impuestos y China: los primeros 100 días de Biden en la Casa Blanca

El demócrata llega a sus primeros 100 días de gestión -marcada por la pandemia y la crisis económica- con un índice de aprobación del 53%, en el marco de una sociedad altamente polarizada

Broche de oro para los primeros 100 días del presidente Joe Biden en la Casa Blanca: en el primer trimestre la economía norteamericana creció 6,4% anualizado gracias al aumento del consumo, apuntalado por la reapertura y la inyección de estímulo fiscal.

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El consumo personal -que representa la mayor parte de la economía estadounidense- subió 10,7% anualizado, la segunda mayor expansión desde la década de 1960. Por otra parte, el valor ajustado por inflación de los bienes y servicios producidos en el país aumentó a u$s 19,1 billones anualizados, por lo que es probable que el PBI pronto alcance el pico de casi u$s 19,3 billones, previo a la pandemia.

El último informe de Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, prevé que el país crezca 6,4% este 2021, por encima del promedio mundial.

Pandemia  y campaña de vacunación

Estados Unidos ha sido uno de los países más golpeados por el coronavirus, incluso con la tragedia de la segunda ola en India, sigue siendo el país con más contagios y muertes por Covid-19. De hecho, el día que Biden asumió la presidencia, Estados Unidos marcó su récord de muertes diarias (4200, según los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades, o CDC por sus siglas en inglés).

A diferencia del expresidente Donald Trump, que fracasó en su manejo de la pandemia, Biden supo desde el principio que la reactivación de la economía estadounidense sería imposible si no se lograba controlar al virus.

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Apenas en su primera semana de mandato, el presidente firmó una tanda de órdenes ejecutivas entre las que figuraban: el regreso a la Organización Mundial de la Salud; el uso de barbijos y distanciamiento social en edificios federales, aeropuertos y algunos medios de transporte; creación de una guía para la reapertura de escuelas; acelerar la producción y entrega de suministros para la vacunación y equipos de protección personal para el personal médico; expandir los testeos; y restringir el ingreso de personas provenientes de lugares con alta circulación del virus.

En marzo, Biden promulgó su primer gran paquete de estímulo fiscal para la pandemia (u$s 1,9 billón), destinado no sólo a medidas de asistencia social sino también a acelerar la campaña de vacunación. Hasta ahora se han administrado más de 234 millones de dosis (el 29,5% de la población ya está totalmente vacunada), muy por arriba de su meta original de 100 millones en sus primeros 100 días, y de las 1,6 millones que se habían aplicado durante la Administración Trump que, a su vez, financió parte del desarrollo y producción de Pfizer-BioNTech, Moderna, Oxford-AstraZeneca, Johnson & Johnson/ Janssen y Novavax, entre otras, a través de la Operación Warp Speed.

Empleos, empleos, empleos

El avance de la vacunación y la progresiva reapertura de la economía, sumados a la inyección de estímulo por parte del gobierno y la Reserva Federal, también impactaron en el mercado laboral que en 2020 atravesó una de las peores crisis de su historia, con un desempleo récord del 14,7% en abril.

Aunque unos 9,7 millones de estadounidenses siguen sin encontrar empleo (2,5% arriba de los niveles de febrero de 2020), las nuevas solicitudes de beneficio por desempleo siguen con tendencia a la baja. En marzo pasado se crearon 916.000 puestos de trabajos (fuera del sector agropecuario): las mayores contrataciones se dieron en los sectores de entretenimiento, gastronomía y hospitalidad; educación; y construcción.

Más Estado (y más impuestos)

En poco más de tres meses de gestión Biden presentó tres grandes paquetes: el Plan de Rescate Americano (de u$s 1,9 billón promulgado en marzo), el Plan de Trabajos Americanos (un programa de inversión en infraestructura y otras áreas por u$s 2,25 billones) y el Plan de las Familias Americanas (enfocado en la educación y la asistencia social, de u$s 1,8 billones).

El demócrata está tratando de impulsar los temas claves de su agenda antes de las elecciones de medio-término en 2022.

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 Por un lado, medidas populares como la creación de puestos de trabajo y la ampliación de la asistencia federal pueden dejar mejor posicionados a sus correligionarios en la campaña; por el otro, la contracara de estas iniciativas es que se financiarán con una fuerte suba de impuestos (Biden impulsa la creación de un impuesto mínimo global; la suba de la tasa del impuesto a las sociedades del 21% al 28%; la suba del impuesto a la renta del 37% al 39,6% y del impuesto a las ganancias de capital del 20% al 43,4% para personas con ingresos superiores a u$s 1.000.000). Probablemente busque aprovechar su ventaja en el Congreso, ya que los demócratas controlan Representantes y están 50-50 en el Senado, pero cuentan con el voto de la vicepresidenta Kamala Harris para desempatar.

China y Rusia

Con respecto a la política exterior de Biden, a diferencia de la Administración Trump, el presidente tiene una postura más dura sobre Rusia y sobre China, englobados en lo que llama autocracias (como oposición a las democracias). La competencia con China seguirá siendo una prioridad de la administración, por lo que es probable un mayor acercamiento a Taiwán y los países del Indo-Pacífico (especialmente India, Japón y Australia).

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A nivel regional, Biden le otorgó el Estatus de Protección Temporal a los venezolanos que viven en EE.UU. y es probable que siga presionando para que Nicolás Maduro acepte ir a elecciones libres. La Administración también ha enviado asistencia a los países de América central, pero la situación de los migrantes en la frontera con México ha sido una de las principales de la administración en esos primeros 100 días. 

Cambio climático

Una de las primeras medidas de Biden fue el retorno de Estados Unidos al Acuerdo de París y la semana pasada el mandatario organizó una cumbre climática virtual de la que participaron 40 líderes mundiales. El gobierno estadounidense se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50% y un 52%, respecto a los niveles de 2005, para 2030 y Biden fijó la meta de emisiones cero para 2050.

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Para lograr ese objetivo, Biden presentó su plan de infraestructura sustentable y trabajos por u$s 2,25 billones que incluye miles de millones en inversiones en vehículos eléctricos y energía limpia que, según él, creará millones de empleos bien remunerados.

Control de armas

Biden ha pedido amplios cambios legales, incluida la prohibición de las armas de asalto de estilo militar y los cargadores de municiones de gran capacidad. Pero su poder es limitado teniendo en cuenta el lobby de las organizaciones pro-armas como la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) y la propia idiosincrasia estadounidense.

Según el Archivo de Violencia con Armas, en los primeros cuatro meses del año se registraron 166 tiroteos masivos. Por la pandemia y los confinamientos los tiroteas se habían reducido a 94 en el mismo período de 2020.


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