Estados Unidos: la inflación en su nivel más alto en 40 años y todavía falta el impacto de la guerra Rusia-Ucrania

Antes de la guerra, los analistas esperaban que febrero fuera el punto de inflexión para la inflación en el país, pero la invasión a Ucrania promete seguir impulsando los precios, sobre todo en el sector energético.

Estados Unidos sigue atravesado por la escalada inflacionaria: los precios de febrero subieron un 7,9% interanual, el mayor aumento desde 1982.

Gasolina, alimentos y costos de vivienda fueron los factores que más influyeron en el nuevo récord del índice de precios al consumo (IPC), que subió 0,8% con respecto a enero. La nafta subió un impresionante 38% (no ajustado estacionalmente) en el último año y 6,6% en el mes. Los alimentos subieron 1,4% respecto a enero y 8,6% en el año, mientras que el alquiler subió 4,7% interanual.

Muy lejos del objetivo de 2% que había fijado la Reserva Federal durante la pandemia, el repunte de los precios empujó al banco central estadounidense a terminar con el piso histórico de la tasa de interés (cerca de cero), comenzando probablemente con una suba de 0,25 puntos básicos la próxima semana.

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Los funcionarios de la Fed tendrán un reto para calibrar el calendario y grado de los aumentos: podrían adoptar una postura más agresiva si los shocks energéticos por la guerra entre Rusia y Ucrania provocan una inflación más alta y persistente; pero también podrían adoptar un enfoque más cauteloso si baja demasiado la confianza de los consumidores y la caída del salario real comienza a afectar el crecimiento económico, si la guerra se prolonga durante un tiempo.

La economía, y especialmente la inflación, están hundiendo el índice de aprobación del presidente Joe Biden que el próximo noviembre se juega la mayoría demócrata en el Congreso, especialmente el Senado, cuando sean las elecciones de medio término.

El precio de la gasolina es uno de los temas que más preocupa a los estadounidenses. Sólo en lo que va de marzo, el precio del galón (4,54 litros) de nafta aumentó un 20% hasta los u$s 4,32 en promedio, según la Asociación Americana del Automóvil.

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"Como he dicho desde el principio, habrá costos en casa mientras imponemos sanciones devastadoras en respuesta a la guerra no provocada de Putin -dijo Biden, tratado de vincular los gastos de febrero a la invasión de Ucrania-, pero los estadounidenses pueden saber esto: los costos que estamos imponiendo a Putin y sus compinches son mucho más devastadores que los costos a los que nos enfrentamos."

Pero los precios del petróleo vienen aumentando desde el año pasado, por el rebote de la demanda tras la reapertura progresiva de las economías luego del pico más fuerte de la pandemia. Pero los productores de petróleo -que habían recortado su oferta en 2020 debido a la paralización de casi todos los sectores industriales- estaban complicados para satisfacer rápidamente el fuerte aumento de la demanda, lo que derivó en una crisis energética y en el aumento de casi todos los precios del sector, especialmente petróleo, gas y carbón.

Ahora, la guerra entre Rusia -el tercer productor de petróleo más grande del mundo- y Ucrania, promete sumar más presión al panorama inflacionario de los EE.UU., ya que las cifras de febrero no contemplan el impacto total de las sanciones económicas contra el gobierno de Vladimir Putin, ni la decisión de Biden de dejar de importar energía desde Rusia. Esta semana, el Brent, el crudo de referencia internacional, tocó los u$s 139, el precio más alto en 14 años.

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A diferencia de lo que se creía antes, es poco probable que febrero vaya a ser el punto de inflexión del proceso inflacionario estadounidense: varios economistas ven la inflación por arriba del 8% en los próximos meses, un récord histórico.

Ahora, la Casa Blanca evalúa distintas opciones para reemplazar el petróleo ruso y bajar los costos de la gasolina. Por un lado, el gobierno norteamericano está en conversaciones con Venezuela para que el país le provea directamente de petróleo. A cambio, se podría estudiar una flexibilización de las sanciones, según supo Reuters.

La secretaria de Energía, Jennifer Granholm, también dijo que el país debería aumentar la producción propia de petróleo, lo que también podría incluir mayores perforaciones por parte de las compañías de shale oil, a contramano de la campaña de Biden en 2020.

Los demócratas también están presionando a Biden para que impulse la suspensión temporal del impuesto federal a la gasolina como medida para contrarrestar la suba de precios.

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