

La rebaja en la calificación crediticia que sufrió Francia de manos de S&P fue un balde de agua fría para la reelección que busca el presidente Nicolás Sarkozy en una carrera electoral que por ahora cuenta con una línea de partida compuesta por 10 competidores y que tendrá el primer round el próximo 22 de abril.
En estos momentos, el actual mandatario galo va detrás del socialista Francois Hollande, que marcha primero en las preferencias, y apenas cuenta con una leve ventaja sobre Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha.
Quienes obtengan los mejores resultados se enfrentarán en segunda vuelta el 6 de mayo, en una contienda con un trasfondo de estancamiento económico, abultada deuda pública y ahora el revés moral adicional de una rebaja de S&P que con lleva que Francia ya no está ‘en primera clase‘.
Incluso antes de la rebaja de S&P anunciada el viernes, varios sondeos de intención de voto habían mostrado que Le Pen había estrechado el margen con Sarkozy, en el segundo puesto, planteando la posibilidad de una alteración electoral en la que ella, en lugar del presidente actual, disputarían la vuelta del 6 de mayo.
A tres meses de las elecciones, analistas políticos dicen que aún es demasiado pronto para considerar los sondeos con precisión decimal y que por ello es imposible aventurarse en la posibilidad de que Sarkozy no está en el duelo final.
“Pero no es una buena situación general para Sarkozy y complica más aún predecir cómo se sucederán las cosas”, dijo Paul Bacot, profesor del Instituto de Estudios Políticos de Lyon.










