Coronavirus

Tras el impuesto a los ricos, ahora el FMI recomienda una tasa a las casas y departamentos vacíos

El organismo avanza con fórmulas más heterodoxas para achicar la desigualdad. Hace meses, era el impuesto a los ricos. Ahora impulsa una tasa para facilitar el acceso a la vivienda en un país donde la gente de menores ingresos gasta casi la mitad en el alquiler.

Hace meses que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó a un lado la ortodoxia económica que le caracterizaba. De recortar salarios públicos o acelerar privatizaciones, medidas que aconsejó a España en 2012, ha pasado a sugerir una tasa covid a empresas y grandes fortunas y ahora un impuesto a las viviendas vacías.

"Los gobiernos podrían invertir en más viviendas sociales y ajustar los incentivos financieros, por ejemplo, gravando las viviendas desocupadas", recomienda el organismo en un informe sobre el acceso al mercado de alquiler en Europa, publicado ayer.

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Se trata de una forma de facilitar el acceso a la vivienda en alquiler en ciudades europeas, donde la oferta es escasa y la masa de inquilinos es cada vez mayor, debido al elevado precio de los pisos en venta, que chocan con unos salarios que no han subido al mismo nivel. Un círculo vicioso que provoca que, por ejemplo en España, las rentas más bajas se dejen casi la mitad de sus ingresos (el 45%) en pagar el alquiler, según el informe.

Un impuesto a las viviendas vacías, defiende el organismo, ayudaría a sacar al mercado inmuebles que no se están utilizando. Al estar ya construidos, podría dar resultados a medio plazo, mientras que la construcción de viviendas de alquiler social puede llevar años. Países como Francia, Irlanda, Israel o Reino Unido, y algunas ciudades norteamericanas ya la aplican y, según el FMI, no se observan efectos negativos para el mercado. En Francia, por ejemplo, "el impuesto redujo en un 13% la tasa de pisos vacíos entre 1997 y 2001 sin efectos a corto plazo en los precios y con un aumento en la oferta a largo plazo".

Antes del Covid-19 habría sido impensable imaginar al FMI defendiendo estas tesis, muchas de ellas planteadas por partidos como Unidas Podemos, bastante lejos de la doctrina clásica del fondo. Pero la pandemia sanitaria y económica no ha hecho sino agravar la enorme brecha de desigualdad ya abierta tras la crisis de 2008. Para cerrarla, el organismo se ha vuelto más laxo.

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Controles a los alquileres

No en los controles de alquiler, sobre los que mantiene que se trata de una medida que provoca más daños colaterales que beneficios en el mercado, al reducir oferta y terminar elevando precios. En lugar de limitar los precios, el FMI recomienda asegurar que los contratos de alquiler tengan duración suficiente para dar seguridad y que los procedimientos de desahucio no sean demasiado duros.

En cuanto a los pisos vacíos, avisa de que si hay grandes bolsas es por dos razones: o por especulación en el mercado residencial, algo que pudo pasar en España durante la burbuja inmobiliaria, pero no actualmente; o porque la fiscalidad sobre el alquiler es muy gravosa o los propietarios sufren una elevada inseguridad jurídica. De esta última han avisado en España los profesionales del sector.

También recomienda cambiar incentivos fiscales a propietarios con altos ingresos y sustituirlos por bonificaciones para quien invierta en oferta en alquiler. Sin embargo, para encarar el problema a largo plazo sugiere a los gobiernos una receta ya repetida en muchas ocasiones: invertir en vivienda social y en ayudas para los inquilinos, ya que, advierte, los hogares que viven de alquiler han sido a su vez los más golpeados por la crisis, y necesitarán este apoyo "una vez se retiren el resto de medidas fiscales".

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