Brasil: Bolsonaro se radicaliza, apunta contra la Corte y dice que "no lo arrestarán"

El presidente aprovechó el 199 aniversario de la independencia de Brasil, para hacer una demostración de fuerza, en uno de los momentos más bajos de popularidad y con las elecciones presidenciales cada vez más cerca.

A pesar del feriado por el Día de la Independencia, las calles de Brasil se convulsionaron con marchas multitudinarias. Y es que este 7 de setembro fue el escenario elegido por el presidente Jair Bolsonaro para demostrar su poder, en el contexto de una fuerte crisis política, exacerbada por las elecciones presidenciales del próximo año y la creciente popularidad de Lula da Silva en las encuestas.

En la mayoría de las capitales provinciales e registraron manifestaciones a favor de Jair Bolsonaro (convocadas por el propio presidente) y en contra, con Brasilia y San Pablo como los principales focos de tensión. En la noche previa a las manifestaciones, militantes bolsonaristas rompieron el vallado en la Explanada de los Ministerios, que conecta con la Plata de los Tres Poderes, donde se ubica Planalto (el palacio de Gobierno), el congreso nacional y la corte suprema (Supremo Tribunal Federal o STF).

Precisamente, el STF es uno de los principales objetivos de Bolsonaro. Durante su discurso en San Pablo -la mayor ciudad de Brasil y territorio del gobernador opositor, Joao Doria- el presidente apuntó directamente contra uno de los jueces de la corte suprema: "Alexandre de Moraes deje de ser un canalla, deje de oprimir al pueblo brasileño" y agregó: "el ministro se encuadra o está pidiendo irse".

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El presidente ya lo había atacado más temprano, aunque sin mencionarlo: "O el jefe de este Poder enmarca a su [ministro, de Moraes] o ese Poder puede sufrir lo que no queremos", dijo Bolsonaro frente a miles de militantes en Brasilia, en un claro mensaje al presidente del STF, Luiz Fux. Días antes, el mandatario ya había amenazado con una ruptura con la corte suprema.

"Todos los que estamos aquí en la Plaza de los Tres Poderes juramos respetar nuestra Constitución. Cualquiera que actúe fuera de ella encaja o pide salir", dijo Bolsonaro en frente al congreso nacional.

De Moraes en uno de los 11 jueces del STF, que tiene abiertas dos investigaciones contra del presidente: una por difundir fake news sobre el sistema electoral brasileño en su pelea por introducir el voto impreso, y otra por filtrar en redes sociales datos de una investigación policial secreta sobre un ataque al sistema interno del Tribunal Superior Electoral (TSE) en 2018.

En agosto, Bolsonaro pidió la destitución de Moraes por considerarlo parcial, pero el Senado lo desestimó.

Otro de los jueces del STF que está en la mira del presidente es Luís Roberto Barroso -al que ya había amenazado con pedirle el juicio político- que, casualmente, es titular del TSE. Bolsonaro ha puesto en dudas el sistema electoral brasileño -que adoptó el voto electrónico en 1996- y lo tildó de fraudulento.

Por otra parte, la Corte también investiga a Bolsonaro en otras dos causas: una supuesta injerencia del presidente en la autonomía de la Policía Federal (denunciada por el propio exministro de Justicia, Sergio Moro, y que involucra a varias personas del círculo íntimo de Bolsonaro), y otra por irregularidades en la compra de la vacuna Covaxin.

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"Le aviso a los canallas: no me arrestarán", dijo el mandatario en la Avenida Paulista, donde llegó acompañado de varios ministros. Se estima que al menos 125.000 personas participaron en la marcha a favor de Bolsonaro y se desplegó un operativo con 4000 policías y fuerza aérea.

Muchos ven en la escalada de Bolsonaro contra la Justicia y el sistema electoral, rastros de la fallida estrategia electoral del expresidente estadounidense, Donald Trump. De hecho, el pasado fin de semana se realizó en Brasilia la segunda edición local de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés), evento para el que viajaron varios seguidores de Trump incluyendo a su exasesor, Jason Miller, y que tuvo al hijo del expresidente, Donald Jr., como uno de sus principales oradores.

Su pésimo manejo de la pandemia y la inflación, están impactando fuertemente en la imagen del presidente. Una reciente encuesta realizada por la consultora Quest dice el 47% estaría dispuesto a votar por Lula da Silva, frente al 26% de Bolsonaro.

Los números son similares a una encuesta de Datafolha que indica que Lula le ganaría a Bolsonaro 46% a 25% en primera vuelta y 58% a 31% en segunda.

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