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Sanders, el socialista que encandila a jóvenes e independientes

Sanders, el socialista que encandila a jóvenes e independientes

El senador por Vermont Bernie Sanders, de 74 años, ubicado en la izquierda del Partido Demócrata tiene un perfil similar al del líder del Partido Laborista del Reino Unido Jeremy Corbyn, cuyo ascenso generó un terremoto en la política de Londres, y un discurso en sintonía con Pablo Iglesias, el líder de Podemos en España, que por estos días juega un papel central en las ásperas discusiones para formar gobierno.
Atracción del movimiento Ocupa Wall Street, el veterano político nacido en Brooklyn que en su juventud participó activamente en las protestas a favor de los derechos civiles y la igualdad racial, llegó a la alcaldía de Burlington, en Vermont, como independiente, antes de recalar en el Congreso en 1990, primero en la Cámara de Representantes y luego en el Senado, para finalmente ingresar a las filas de los demócratas.
Tras empatar con su rival Hillary Clinton en las primarias de Iowa y ganarle por 20 puntos en las de New Hampshire, Sanders, con sus críticas a las ganancias de los bancos y a las políticas favorables a los ricos y promesas de sanidad y educación gratuita, es hoy una piedra en el camino de la ex primera dama, favorita del establishment demócrata, aunque su permanencia en carrera depende de la participación de los jóvenes e independientes en un país donde no es obligatorio votar.
De origen judío y pacifista, el senador que se autodenomina ‘socialista‘ ganó un espacio que no tenía representación en las campañas y obligó a su contendiente a discutir temas como el valor de los salarios y los límites del capitalismo, aunque aún no se puso a prueba en estados con fuerte voto latino o afroamericano, dos segmentos donde pisa fuerte Hillary.
El descontento social en una nación donde la clase media está en retroceso (hoy no llega al 50% de la población contra el 61% a inicios de los 70, según un reciente estudio del Centro Pew) y aumenta la brecha entre pobres y ricos parece favorecer a Sanders, a quien Clinton intenta frenar criticando su idealismo y anteponiendo su propia experiencia en el gobierno.