La ambición de Elon Musk ha alcanzado proporciones cósmicas. El magnate tecnológico presentó esta semana ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) una solicitud para lanzar hasta un millón de satélites que funcionarían como centros de datos orbitales alimentados por energía solar. El proyecto, que SpaceX describe como “el primer paso hacia una civilización Kardashev Tipo II”, busca satisfacer la creciente demanda de procesamiento de inteligencia artificial sin colapsar las redes eléctricas terrestres.
“La IA basada en el espacio es obviamente la única forma de escalar”, escribió Musk en el sitio web de SpaceX esta semana, agregando con su característico optimismo: “¡Siempre es día soleado en el espacio!”. El empresario ha vinculado repetidamente este proyecto con la Escala Kardashev, argumentando que representa un camino hacia aprovechar la energía total del Sol, que según sus propias palabras es “más de mil millones de veces más energía que todo lo demás en la Tierra combinado”.
Para financiar esta empresa titánica, Musk fusionó SpaceX con su compañía de inteligencia artificial xAI y planea una oferta pública inicial que podría valorar la compañía combinada en más de un billón de dólares. Según estimaciones de analistas, alcanzar 100 gigavatios de computación orbital podría requerir una inversión de entre 4 y 5 billones de dólares solo en equipamiento.
Elon Musk y la escala de civilizaciones
Pero ¿qué es exactamente una civilización Kardashev Tipo II? La Escala Kardashev, propuesta en 1964 por el astrofísico soviético Nikolai Kardashev, clasifica a las civilizaciones según su capacidad de aprovechar energía. El astrónomo diseñó originalmente esta escala como herramienta para guiar la búsqueda de vida extraterrestre inteligente, asumiendo que civilizaciones avanzadas emitirían señales detectables proporcionales a su uso energético.
La escala establece tres niveles fundamentales:
- Una civilización Tipo I puede aprovechar toda la energía disponible en su planeta, incluyendo la luz solar que llega a su superficie.
- Una civilización Tipo II ha evolucionado hasta capturar directamente toda la energía de su estrella, posiblemente mediante estructuras como una Esfera de Dyson que envuelva el astro.
- Finalmente, una civilización Tipo III controlaría la energía de toda su galaxia.
La humanidad actualmente se encuentra en aproximadamente 0.72 en esta escala, según cálculos del astrónomo Carl Sagan, quien posteriormente refinó el sistema añadiendo decimales. Todavía no alcanzamos siquiera el Tipo I, ya que solo utilizamos una fracción de la energía solar disponible en la Tierra. Alcanzar el Tipo II, según estimaciones de Kardashev, tomaría unos 3.200 años desde el nivel actual.
Críticas al ambicioso plan espacial de Elon Musk
Pese al entusiasmo de Musk, su proyecto enfrenta obstáculos de gran magnitud. Científicos y expertos de la industria expresan dudas sobre la viabilidad técnica y financiera. John Crassidis, ex ingeniero de la NASA, advierte que un millón de satélites podría alcanzar “un punto crítico donde la probabilidad de colisión será demasiado grande”, con objetos viajando a 28,000 kilómetros por hora.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, calificó la idea como “simplemente un sueño”, mientras que Matt Garman de Amazon AWS señaló los costos prohibitivos del transporte espacial. Además, los chips de procesamiento fallan y se degradan en el espacio debido a la radiación cósmica, y los satélites Starlink actuales tienen apenas cinco años de vida útil.
Pese al escepticismo, Musk no está solo en esta carrera espacial. Google explora centros de datos orbitales en su proyecto Suncatcher, mientras que Blue Origin de Jeff Bezos planea una constelación de más de 5,000 satélites. La diferencia crucial es que Elon Musk ya posee los cohetes para hacerlo realidad.
