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Un suboficial de la Policía Federal que integra la custodia de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, fue víctima de un robo. El hecho ocurrió cuando regresaba a su domicilio particular y fue sorprendido por dos delincuentes en la vía pública. La víctima reaccionó con su arma de fuego para defenderse y así, se desencadenó un violento tiroteo que dejó a tres personas heridas.

El efectivo agredido fue identificado como David Alberto Farías, un suboficial mayor de 61 años que cuenta con una amplia trayectoria. Además, el hombre tiene familia y regresaba a su casa al momento de sufrir el ataque. Durante el enfrentamiento, el policía recibió un balazo en el brazo izquierdo. Por este motivo, el agente debió recibir asistencia médica urgente en el Hospital Simplemente Evita de la zona.

El tiroteo con el funcionario de Seguridad

El hecho sucedió sobre la intersección de las calles Gallardo y Dragones, en la localidad de González Catán. El suboficial mayor circulaba a bordo de su vehículo y mientras intentaba ingresar a la propiedad, dos motochorros lo interceptaron para robarlo. Luego, uno de los sospechosos disparó hacia el parabrisas lateral del auto.

Ante la agresión, el policía sacó su arma reglamentaria e inició el intercambio de disparos desde el habitáculo. Uno de los asaltantes cayó herido en la calle, a pocos metros del auto. El joven de 28 años resultó impactado en la zona lumbar y quedó detenido de inmediato. En tanto, su cómplice de 24 años logró escapar del lugar en la moto.

El segundo delincuente llegó al centro médico poco después con cinco impactos de bala en distintas partes del cuerpo. Ambos asaltantes quedaron bajo custodia policial dentro de la misma institución médica. Mientras tanto, Farías fue asistido por las lesiones del proyectil recibido en el brazo.

El auto tiroteado del custodio y la moto con la que quisieron robarlo.
El auto tiroteado del custodio y la moto con la que quisieron robarlo.

La investigación que continúa sobre el ataque

La causa judicial quedó bajo la órbita de la fiscalía a cargo de Adrián Arribas. Las autoridades caratularon el expediente como tentativa de robo, de homicidio y portación ilegal de arma de guerra. Así, el funcionario dispuso la detención formal de los dos acusados.

Por su parte, los peritos secuestraron las armas utilizadas durante el tiroteo. También incautaron la motocicleta de los delincuentes y el vehículo particular en el que trasladaron al prófugo. Además, la Justicia le tomó declaración testimonial al oficial agredido y dispuso peritar su arma. De esta manera, los investigadores analizan las pruebas para reconstruir los detalles del caso.