

La adolescencia es un período en el que aumentan las necesidades de energía y nutrientes debido al rápido crecimiento del organismo. En ese contexto, las proteínas suelen ocupar un lugar central dentro de la alimentación y también en la oferta de productos dirigidos a quienes realizan actividad física.
Sin embargo, un estudio realizado en 801 adolescentes argentinos de entre 12 y 18 años plantea que la incorporación de suplementos no debería convertirse en el punto de partida para cubrir esos requerimientos, sino que la estrategia debería comenzar por una alimentación equilibrada basada en alimentos.
La investigación analizó de manera simultánea el consumo de alimentos fuente de proteínas y el uso de suplementos proteicos en adolescentes de distintas regiones del país. Entre sus resultados, encontró que el 10,7% de los participantes manifestó consumir suplementos, principalmente barras proteicas y proteínas en polvo elaboradas a base de suero.
Más allá de la frecuencia de uso, uno de los datos que despertó el interés de los investigadores fue la forma en que esos productos eran incorporados a la alimentación.
El estudio reveló que solo el 41,8% de quienes consumían suplementos lo hacía por indicación de un profesional de la salud. Además, observó que quienes obtenían mayores cantidades de proteínas a través de los alimentos también eran quienes utilizaban suplementos con mayor frecuencia.

El crecimiento requiere una mirada más amplia que sumar proteínas
Para los especialistas, estos resultados refuerzan la necesidad de analizar la alimentación adolescente desde una perspectiva integral. María Elena Torresani, doctora en Nutrición e integrante de PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil), explicó que incorporar una mayor cantidad de proteínas no significa necesariamente alimentarse mejor.
Según señaló, cuando un adolescente ya cubre sus requerimientos mediante una alimentación adecuada, agregar suplementos puede resultar innecesario. Por ese motivo, sostuvo que la prioridad debería estar puesta en construir una alimentación variada, suficiente y basada en alimentos, reservando la suplementación para aquellas situaciones en las que exista una necesidad concreta y una recomendación profesional.
El estudio también recuerda que esta recomendación alcanza a quienes practican actividad física. Si bien las revisiones científicas citadas en la investigación reconocen que algunos adolescentes deportistas pueden requerir un mayor aporte proteico, también destacan que ese objetivo debería alcanzarse principalmente mediante alimentos con proteínas de alta calidad biológica. Incluso las recomendaciones mencionadas de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva reservan el uso de suplementos para circunstancias específicas.
Qué aporta un alimento que un suplemento no siempre ofrece
Los autores explican que una de las diferencias entre un alimento y un suplemento radica en la denominada matriz alimentaria. Mientras que los suplementos concentran proteínas de manera aislada, los alimentos contienen una combinación natural de nutrientes que interactúan entre sí.
Esa interacción puede influir sobre la digestión, la velocidad de absorción de las proteínas, la respuesta hormonal, la sensación de saciedad, el efecto anabólico y la microbiota intestinal. Por ese motivo, los investigadores consideran que el aporte nutricional de un alimento va más allá de la cantidad de proteínas que contiene.
En esa línea, el Dr. Omar Tabacco, integrante de PROFENI y expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, explicó que durante la adolescencia resulta importante priorizar proteínas completas, presentes en alimentos capaces de aportar todos los aminoácidos esenciales. Además, destacó que los lácteos ofrecen un beneficio adicional porque también contienen calcio, un nutriente importante durante el crecimiento.
La Dra. Mabel Carosella, también integrante de PROFENI, recordó que esta etapa representa uno de los momentos de mayor demanda nutricional debido al desarrollo de la masa muscular y ósea. En consecuencia, recomendó priorizar alimentos con buena densidad nutricional, capaces de aportar simultáneamente proteínas y otros nutrientes necesarios para el organismo.
Entre esos alimentos, el estudio destaca el papel de la leche, el yogur y el queso, que aportan proteínas de alto valor biológico junto con calcio.
Específicamente, el yogur es además fuente de microorganismos vivos, con impacto en la microbiota y beneficios demostrados en términos de salud digestiva, inmunológica y metabólica.
El Prof. Sergio Britos, integrante de PROFENI y director del Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Nutrición (CEPEA), recordó que distintos relevamientos realizados en Argentina evidenciaron una ingesta insuficiente de calcio, lo que vuelve especialmente relevante el consumo de alimentos que aporten este nutriente durante la adolescencia.
El principal desafío nutricional no consiste en incrementar indiscriminadamente el consumo de proteínas, sino en promover patrones alimentarios equilibrados, donde la calidad de las fuentes alimentarias tenga un papel central. También recuerdan que el trabajo constituye uno de los primeros estudios realizados en Argentina sobre esta temática y que sus resultados describen asociaciones observadas en la muestra, sin establecer relaciones de causa y efecto.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.















