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El sarro es uno de los principales problemas de la limpieza de la casa, ya que aparece en partes que suelen tener contacto con el agua como las canillas, el inodoro, los grifos, la pava eléctrica, entre otros. Esta capa amarillenta no solo afecta la estética, sino que puede llegar a generar enfermedades.

Si bien la solución más conocida es la de vinagre y bicarbonato, existe una mezcla es menos conocida, pero igual de eficaz para sacar las manchas.

Cómo sacar el sarro de las canillas y el inodoro

El limón es un aliado fundamental para sacar el sarro de todas partes de la casa porque contiene ácido cítrico concentrado. Este compuesto es excelente para disolver depósitos minerales como el sarro y es una solución económica, natural y sin químicos.

Tan solo necesitaremos algunos limones y seguir los siguientes pasos:

  1. Exprimir el jugo de los limones
  2. Mezclarlo con sal gruesa hasta formar una pasta
  3. Aplicar directamente sobre las manchas de cal y asegurarse que estén bien cubiertas
  4. Dejar actuar por 10 o 15 minutos
  5. Frotar con un cepillo de dientes o virulana
  6. Enjuagar con agua tibia y secar con un paño para evitar nuevas manchas

Eliminar el sarro con vinagre y bicarbonato

Esta mezcla es la más conocida porque usa vinagre, un ácido acético que disuelve minerales y desinfecta. Además, se le suma bicarbonato, el cual actúa como abrasivo suave. El resultado es un limpiador económico y libre de químicos agresivos que no causa alergias.

Se deberá seguir los siguientes pasos:

  1. En un recipiente poner 1 taza de vinagre blanco
  2. Sumar 3 cucharadas de bicarbonato
  3. Esperar el efecto efervscente
  4. Aplicar sobre el sarro
  5. Remover con un cepillo
  6. Enjuagar con un trapo limpio y secar

¿Cómo se origina el sarro?

El sarro es el resultado de la acumulación de minerales como calcio y magnesio. Estos elementos se adhieren a las superficies del producto y se endurecen. Las principales razones para la aparición de sarro y óxido son:

Presencia de agua: el agua o la humedad permiten que el oxígeno del aire se una al metal, provocando la oxidación.

  • Contactos prolongados con la humedad: elementos en contacto frecuente con agua, como grifos, herramientas o cubiertos, son más propensos a acumular sarro.
  • Condiciones de almacenamiento: la falta de limpieza en lugares húmedos, como baños o sótanos, favorece la acumulación de minerales.