Organizar una juntada, un asado o un viaje entre amigos suele chocar históricamente con un obstáculo tan cotidiano como engorroso: el momento de dividir la cuenta.
Ya sea porque una sola persona se hace cargo de la totalidad del gasto inicial o porque los pagos se fraccionan en múltiples transferencias posteriores, la administración de los saldos pendientes suele derivar en comunicaciones incómodas, olvidos prolongados y la necesidad recurrente de reclamar el dinero prestado.
Para dar respuesta a esta problemática financiera informal, cinco estudiantes universitarios idearon PagameYa!, una aplicación de celular diseñada específicamente para automatizar el seguimiento de gastos compartidos y optimizar las liquidaciones entre particulares sin intermediar en la custodia de fondos.
En una entrevista con El Cronista, Leopoldo Lorenzo, CEO y cofundador de la plataforma, explicó cómo surgió el proyecto y detalló el impacto económico y social que generó la herramienta desde su lanzamiento: “El problema surgió porque lo comparábamos con cuando uno junta y realmente se encarga de comprar todo. Siempre terminaba pasándonos que todos nos olvidábamos de cuánto le teníamos que dar al que había pagado y después incluso teníamos que ir a pedir el alias”, señaló Lorenzo al repasar los inicios del desarrollo tecnológico.
Cómo funciona la aplicación y qué aspectos financieros resuelve
Desde el punto de vista operativo, la aplicación opera como un registrador inteligente de deudas y obligaciones entre pares, evitando que los usuarios deban asumir el rol de “cobradores” en sus círculos íntimos. La plataforma permite ingresar un gasto especificando quién pagó, el monto total y entre qué participantes se divide, calculando de manera automática la proporción exacta que le corresponde a cada uno.
A diferencia de las billeteras virtuales tradicionales o de los sistemas de cobro comercial, PagameYa! no opera como una entidad financiera ni intermedia en la retención o movimiento de dinero.
La aplicación funciona como un libro contable automatizado que se conecta con los medios de pago habituales del usuario (permitiendo la sincronización con plataformas como Mercado Pago para reconocer transferencias), mientras que la liquidación final se efectúa directamente entre las cuentas bancarias de las partes.
Entre sus características principales orientadas a la eficiencia financiera se destacan:
- Automatización de saldos: organiza los gastos en deudas directas, eventos o grupos, manteniendo un registro transparente de lo que cada persona debe y lo que le deben.
- Reducción de la fricción comunicativa: elimina los mensajes informales y los recordatorios manuales, permitiendo que la propia herramienta gestione los avisos correspondientes sobre los saldos pendientes.
- Gestión de la morosidad informal: minimiza la pérdida de dinero por olvidos o postergaciones prolongadas en la devolución de fondos dentro de economías de escala reducidas.
Del proyecto universitario al crecimiento exponencial en el mercado
El desarrollo de la herramienta comenzó formalmente en el ámbito académico como parte de un proyecto de software, estructurado por un equipo multidisciplinario compuesto por Leopoldo Lorenzo en la dirección general, acompañado por Francisco Saggiorato en el área de datos, Amadeo Bottiglieri y Juan Cheli en el desarrollo de infraestructura y programación full stack, y Ian Salzgeber en el liderazgo de inteligencia artificial.
Lo que inicialmente comenzó como una prueba piloto de uso interno entre un centenar de conocidos experimentó un salto exponencial en su adopción comercial durante las últimas semanas, escalando rápidamente su base de usuarios activos a medida que la propuesta se difundió en canales digitales y medios de comunicación.
Para los creadores, el éxito de la plataforma radica en haber detectado una ineficiencia estructural en la microeconomía cotidiana de las personas, transformando una situación de incomodidad social en un proceso financiero transparente, rápido y previsible.