El gobierno de Santa Fe confirmó una inversión superior a los 1.450 millones de pesos para ejecutar un plan de recuperación integral de tres rutas estratégicas del norte provincial.
La iniciativa apunta a repavimentar tramos deteriorados, tapar baches y mejorar la infraestructura vial en zonas clave para la producción y la vida cotidiana.
Repavimentarán tres rutas clave de Santa Fe
Al ser una de las provincias más extensas y de mayor importancia para el sector productivo del país, las rutas de Santa Fe tienen un flujo vehicular muy intenso, motivo por el cual se realizará una puesta a punto de las carreteras 100s, 30 y 13, todas de índole provincial.
La decisión fue anunciada por la gestión encabezada por Maximiliano Pullaro y se enmarca en una política de fortalecimiento de la obra pública vial.
El objetivo principal es garantizar la transitabilidad durante todo el año, incluso en contextos de lluvias intensas que suelen afectar seriamente a los caminos rurales y provinciales.
Cómo serán las obras que ejecutarán en Santa Fe
Las intervenciones combinarán distintas tareas para lograr una mejora integral de las rutas. Entre las principales acciones se incluyen
- Extracción y distribución de suelo para consolidar la calzada y las banquinas
- Colocación de alcantarillas modulares y tubos de hormigón armado
- Limpieza y desmalezado para mejorar la visibilidad y el escurrimiento
Rutas estratégicas y una intervención sobre 280 kilómetros
Las obras se concentrarán en la Ruta 100s, la Ruta 30 y la Ruta 13, todas consideradas ejes clave para la conectividad regional y la salida de la producción hacia corredores nacionales.
En total, el plan prevé trabajos sobre unos 280 kilómetros. Las tareas incluirán acciones de reparación, conservación y mejoras estructurales pensadas para prolongar la vida útil de las calzadas y reducir el impacto del clima.
Desde el gobierno provincial señalaron que el deterioro acumulado de estos trazados exigía una intervención profunda. En muchos sectores, los baches y el mal escurrimiento del agua generan riesgos para la circulación y pérdidas económicas.
Obras pensadas para resistir las lluvias
Uno de los principales problemas en la región norte es el efecto de las precipitaciones sobre los caminos. En épocas de lluvias, varios tramos quedan anegados o intransitables, lo que complica el acceso a escuelas, centros de salud y mercados.
Para enfrentar esta situación, el plan contempla un fuerte componente hidráulico. Se construirán nuevas alcantarillas para mejorar el drenaje y permitir que el agua escurra con mayor rapidez, evitando anegamientos prolongados.
También está prevista la extracción de aproximadamente 105 mil metros cúbicos de suelo. Ese material será redistribuido de manera técnica para reforzar sectores críticos y elevar zonas bajas que hoy se ven afectadas por el agua.