

Compartir la cama con una mascota, en especial con un gato, no es solo un gesto de cariño. El contacto cercano durante el descanso puede influir en la calidad del sueño y en el bienestar físico y emocional de las personas.
Diversas investigaciones científicas analizaron cómo dormir con animales domésticos impacta en el descanso. La evidencia muestra que la convivencia nocturna con mascotas puede generar efectos tanto positivos como negativos en la percepción del sueño.
Qué dicen los estudios sobre dormir con mascotas
Un trabajo publicado en la revista Scientific Reports por investigadores del Trinity College (Estados Unidos) analizó datos de más de 1.500 adultos que respondieron cuestionarios sobre sus hábitos de sueño y la convivencia con animales.
El estudio encontró que dormir con mascotas se asociaba con una percepción de peor calidad de descanso y con mayor presencia de síntomas de insomnio en comparación con quienes no compartían la cama o la habitación con animales.
Esto no implica que todas las personas sufran efectos negativos, pero quienes practicaban “co-sleeping” con mascotas tendían a describir su descanso como menos reparador.

Cómo puede manifestarse en el cuerpo
Los especialistas detectaron algunos patrones frecuentes:
- Menor percepción de descanso profundo: aunque las horas dormidas fueran similares, los participantes sentían que el sueño no era reparador.
- Mayor presencia de insomnio: se registraron más dificultades para conciliar el sueño o despertares nocturnos.
- Diferencias según el animal: los efectos negativos observados fueron más marcados en quienes dormían con perros que con gatos u otras mascotas.
Beneficios emocionales de dormir con tu mascota
Dormir con un animal puede reducir el estrés, generar sensación de seguridad y fortalecer el vínculo afectivo, factores que ayudan a relajarse antes de dormir.
Sin embargo, estos beneficios emocionales no siempre se traducen en un mejor descanso objetivo, y la experiencia varía según cada persona.
Recomendaciones para equilibrar el descanso
Especialistas en medicina del sueño y veterinaria sugieren observar algunos puntos:
- Evaluar cómo se siente el cuerpo al despertar.
- Recordar que los ciclos de sueño de los gatos son distintos a los humanos y pueden provocar microdespertares.
- Mantener higiene del animal y de la ropa de cama.
- Considerar que la mascota tenga su propia cama dentro de la habitación.
Dormir con un gato o un perro puede influir en el descanso de maneras diferentes. Los estudios coinciden en que lo importante es prestar atención a cómo responde el propio cuerpo y ajustar la rutina para lograr un equilibrio entre bienestar emocional y sueño reparador.



















