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La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que afecta progresivamente la memoria, la atención y otras capacidades cognitivas esenciales. Aunque la pérdida de memoria suele asociarse con el envejecimiento normal, ciertos patrones de olvido y cambios en el pensamiento pueden indicar un proceso patológico más profundo.
Detectar estos signos en etapas iniciales no solo ayuda al diagnóstico médico, sino que también permite planificar mejor el tratamiento, el apoyo familiar y la calidad de vida de la persona afectada.
El primer signo más frecuente observado en etapas iniciales de Alzheimer es la dificultad para recordar información que se acaba de aprender, como una conversación reciente, un evento del día o una tarea que se acaba de completar.
Este tipo de olvido no es comparable con los despistes típicos de la edad, como olvidar ocasionalmente dónde se dejaron las llaves, sino que tiende a repetirse y afectar el desempeño de actividades cotidianas.

Sin embargo, un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Chicago sugiere que la pérdida del sentido del olfato podría ser una de las primeras señales del Alzheimer.
Según este informe, el contacto con el agua intensifica las fragancias de productos como jabones, cremas o shampoo, por lo que, si existiera una dificultad para reconocer estos aromas, podría estar vinculado con un deterioro a causa del Alzheimer.
Otras señales tempranas a las que hay que prestar atención
Además de los síntomas mencionados, los expertos señalan otros cambios tempranos que pueden presentarse:
- Dificultad para planificar o resolver problemas simples, como seguir un plan conocido o administrar tareas rutinarias.
- Problemas con el lenguaje, por ejemplo, dificultad para encontrar palabras correctas o para sostener una conversación fluida.
- Colocar objetos en lugares inusuales y no poder recordar dónde se dejó, o necesidad repetida de ayuda para tareas que antes se manejaban sin problemas.
- Cambios en el estado de ánimo o en la personalidad, como irritabilidad o ansiedad sin causa aparente.
- Retiro social o disminución de intereses habituales, que puede reflejar dificultades para seguir interacciones o actividades cotidianas.
Estos síntomas no necesariamente significan Alzheimer por sí solos, pero cuando se presentan de manera persistente, es recomendable consultar a un profesional de la salud.
Por qué es importante estar atentos a los primeros síntomas
Varios estudios y organizaciones especializadas coinciden en que la enfermedad puede comenzar a desarrollarse años antes de que los signos sean clínicamente evidentes, lo que hace que una detección más temprana sea un objetivo clave de salud pública.
Aunque no existe una cura para el Alzheimer, la identificación temprana permite:
- Acceder antes a estrategias de tratamiento que pueden ralentizar el deterioro cognitivo.
- Implementar cambios en el estilo de vida que favorezcan la función cerebral.
- Planificar cuidados, apoyo familiar y adaptaciones en el entorno.

Claves para observar y saber cuándo consultar a un médico
Si una persona presenta varios de los cambios dichos, como olvidos frecuentes de eventos recientes, dificultades para mantener conversaciones, repetición de preguntas o desafíos para resolver tareas conocidas, conviene consultar a un neurólogo o a un médico especializado en demencias para una evaluación más profunda.
No todos los olvidos son Alzheimer, el estrés, la falta de sueño y otras condiciones pueden contribuir, pero el patrón, la frecuencia y el impacto en la vida diaria pueden ofrecer señales valiosas para un diagnóstico oportuno.

















