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El brócoli es uno de los vegetales más recomendados dentro de una alimentación saludable por su alta concentración de vitaminas, minerales y antioxidantes.

Este vegetal aporta vitamina C, vitamina K, vitamina A, ácido fólico, calcio, hierro y fibra, nutrientes clave para fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la digestión y cuidar la salud ósea. Sin embargo, la forma en que se cocina puede marcar una gran diferencia en la cantidad de nutrientes que el cuerpo logra absorber.

Cómo cocinar el brócoli para aprovechar todos sus nutrientes

Cocinar el brócoli al vapor es el método más recomendado por nutricionistas porque permite conservar la mayor parte de sus vitaminas y compuestos bioactivos. A diferencia del hervido, donde muchas vitaminas hidrosolubles como la vitamina C se pierden en el agua, el vapor evita el contacto directo con líquidos y reduce significativamente esa pérdida nutricional.

Otro punto clave es que el vapor ayuda a preservar los glucosinolatos, compuestos naturales que el cuerpo transforma en sulforafano, una sustancia asociada a efectos antioxidantes y protectores frente a enfermedades crónicas. Cuando el brócoli se fríe o se cocina a temperaturas muy altas, estos compuestos pueden degradarse y disminuir sus beneficios.

Además, este método mantiene mejor la textura, el color y el sabor de la verdura, lo que favorece su consumo regular. Un brócoli ligeramente crocante y de color verde intenso no solo es más atractivo, sino que también indica una mejor conservación de sus nutrientes esenciales.

Qué beneficios trae comer brócoli de forma regular

El consumo habitual de brócoli contribuye a fortalecer el sistema inmunológico gracias a su alto contenido de antioxidantes y vitamina C, que ayudan a combatir el daño celular y a reducir la inflamación. También es un aliado clave para la salud digestiva, ya que su aporte de fibra favorece el tránsito intestinal y la microbiota.

Otro beneficio importante es su impacto positivo en la salud cardiovascular. Ayuda a regular los niveles de colesterol y aporta potasio, un mineral fundamental para el control de la presión arterial. Incorporarlo en la dieta puede colaborar en la prevención de enfermedades del corazón.

Por último, este vegetal es bajo en calorías y alto en nutrientes, lo que lo convierte en un alimento ideal para planes de control de peso. Su efecto saciante, combinado con su densidad nutricional, permite mantener una alimentación equilibrada sin resignar sabor ni beneficios para la salud.