

El secado de la ropa suele ser una de las tareas domésticas que más tiempo consume, aunque muchas veces pase desapercibido. La dependencia del clima, la necesidad de mover el ténder varias veces al día y el posterior doblado de las prendas convierten una rutina simple en un proceso largo y repetitivo.
En ese contexto, métodos de organización doméstica plantean que sostener este esquema puede implicar una pérdida de tiempo considerable: en un año, la sumatoria de pasos y traslados podría representar hasta 200 horas dedicadas solo al secado y manejo de la ropa, especialmente en hogares donde se lava con frecuencia.
Frente al sistema tradicional, la propuesta es repensar el secado desde una lógica de eficiencia: menos movimientos, menos “microtareas” y mayor previsibilidad, incluso en días de humedad o lluvia.
Un sistema fijo para secar la ropa dentro de la casa
La idea consiste en definir un espacio estable dentro del hogar para colgar la ropa recién lavada, utilizando perchas en lugar del clásico ténder. De este modo, las prendas se secan en su forma final y quedan listas para ser guardadas o usadas, sin pasar por etapas intermedias.

Este sistema permite:
- Evitar reorganizar el secado según las condiciones climáticas.
- Reducir el tiempo diario dedicado al lavado y orden de la ropa.
- Mantener los ambientes visualmente más ordenados.
El olor en la ropa no depende del sol
Existe la creencia de que la ropa necesita secarse al sol para no generar olor. Sin embargo, los problemas suelen aparecer cuando el lavado no elimina completamente la suciedad o cuando el secado es demasiado lento, condiciones que favorecen la proliferación de bacterias.
Cuando estos factores se corrigen, el secado en interiores resulta igual de efectivo y no genera olores, incluso sin exposición directa al sol.
Uno por uno: los trucos para acelerar el secado en interiores
Para que el secado dentro de la casa sea eficiente, se recomiendan algunos cambios simples en la rutina:
- Favorecer la circulación de aire, mediante ventiladores o deshumidificadores orientados hacia la ropa.
- Utilizar agua tibia en el lavado, lo que mejora la limpieza de las fibras y reduce la acumulación de olores.
- Incorporar blanqueadores a base de oxígeno, que ayudan a eliminar bacterias sin afectar los tejidos.
Menos pasos, menos tiempo perdido
El secado tradicional implica colgar la ropa prenda por prenda, controlar el clima, mover el ténder y luego doblar todo nuevamente. En hogares con varias personas, esta secuencia puede extenderse durante horas.
En cambio, un sistema de secado interior organizado reduce el proceso a pocos minutos y transforma una tarea repetitiva en una rutina más eficiente.
















