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Una enorme fractura geológica avanza de forma constante y mantiene en alerta a la comunidad científica internacional. Se trata de un proceso natural que, con el paso de millones de años, podría dividir un continente y dar origen a un nuevo océano, modificando de manera irreversible la geografía del planeta.

El fenómeno ocurre en África, donde una extensa grieta atraviesa el territorio de norte a sur y evidencia que la corteza terrestre está en pleno movimiento. Aunque no representa un riesgo inmediato a escala global, su aceleración en las últimas décadas despertó preocupación entre los expertos.

¿Qué es la enorme grieta que divide al continente?

La fractura es conocida como el Rift de África Oriental, una de las estructuras geológicas activas más grandes del mundo. Se extiende por más de 6.000 kilómetros, desde la región de Afar, en el noreste del continente, hasta el sur de África.

Este sistema de rift es el resultado del estiramiento y ruptura de la corteza terrestre, un proceso que genera valles profundos, volcanes, terremotos y desplazamientos del terreno.

¿Por qué esta grieta podría crear un nuevo océano?

El rift se forma porque tres placas tectónicas se están separando lentamente:

  • la placa nubia (africana),
  • la placa somalí,
  • y la placa arábiga.

A medida que estas placas se alejan, el terreno se adelgaza y se fractura. Con el tiempo, esta separación permitiría que el agua del océano ingrese en la grieta, dando lugar a un nuevo mar y, eventualmente, a un océano completamente formado, como ocurrió hace millones de años, cuando África y América del Sur se separaron y nació el Atlántico.

¿A qué velocidad avanza la separación del continente?

Los estudios geológicos indican que el proceso de rifting avanza a una velocidad promedio de entre 2 y 3 centímetros por año. Aunque parece insignificante, en términos geológicos es suficiente para provocar cambios profundos a largo plazo.

En las últimas décadas, sin embargo, los científicos detectaron episodios de aceleración, como el ocurrido en 2005 en Etiopía, cuando una grieta de unos 60 kilómetros se abrió en cuestión de minutos y desplazó el suelo varios metros.

¿Qué regiones están más afectadas por la grieta?

El Rift de África Oriental atraviesa o afecta a países como:

  • Etiopía
  • Kenia
  • Somalia
  • Uganda
  • Tanzania
  • Malawi

En esta región se concentran algunos de los paisajes más emblemáticos del continente, como el monte Kilimanjaro, el monte Kenia y grandes lagos tectónicos como el Victoria, el Tanganyika y el Malawi, formados por la misma dinámica geológica.

¿Cuándo podría formarse el nuevo océano?

La mayoría de los especialistas coincide en que la separación total del continente llevará millones de años. Sin embargo, el aumento de la actividad sísmica y volcánica alimentó el debate sobre si el proceso podría acelerarse más de lo previsto.

Algunos estudios sostienen que el Cuerno de África podría convertirse, en un futuro lejano, en una gran isla separada del resto del continente por un nuevo océano.

¿Qué consecuencias podría tener esta división continental?

Aunque no se trata de una amenaza inmediata, el rifting plantea interrogantes importantes:

  • Cambios en los ecosistemas y el clima regional.
  • Mayor actividad sísmica y volcánica en las zonas afectadas.
  • Impacto a largo plazo en rutas comerciales y configuraciones geopolíticas, especialmente en áreas cercanas al mar Rojo y al canal de Suez.

En algunas regiones, la apertura de grietas ya obligó a desplazar comunidades y modificar infraestructuras.

La grieta que cambia el mapa del mundo: África se está separando y habrá un nuevo océano
Fuente: X
La grieta que cambia el mapa del mundo: África se está separando y habrá un nuevo océano Fuente: X

¿Por qué este fenómeno preocupa a los científicos?

El Rift de África Oriental es una ventana única para estudiar cómo evoluciona la Tierra. Gracias a la tecnología satelital y a los sistemas de monitoreo geológico, los expertos pueden observar en tiempo real cómo un continente comienza a fragmentarse.

Más allá de su escala temporal, el fenómeno recuerda que el planeta está en constante transformación y que los continentes, tal como los conocemos hoy, no son estructuras permanentes.